Una policía local incívica y violenta

VIGO

La Guardia Municipal de Vigo fue disuelta por el alcalde Pérez Viondi en septiembre de 1929 debido a las continuas denuncias que recibía por sus prácticas violentas

30 sep 2009 . Actualizado a las 11:02 h.

El 27 de septiembre de 1929, el alcalde Alfredo Pérez Viondi firmaba la disolución de la Guardia Municipal de Vigo. Tan radical medida obedecía al clima de crispación que se había instalado en la ciudadanía por los continuos abusos de autoridad que ejercían los miembros de este cuerpo policial. Decía el alcalde que la reorganización de la policía buscaba que «los agentes fueran dignos», a lo que añadía un articulista de El Pueblo Gallego, que la medida era tan necesaria «como la del barrido y riego de las calles».

En la prensa de la época se pueden rastrear noticias continuas que denunciaban las malas artes de los guardias, al tiempo que se reclamaba una reorganización del servicio. «Queremos sobre todo que sea urbana, ciudadana, conocedora y respetadora de los derechos del ciudadano», afirmaba un artículo de opinión. Se le atribuía a los miembros de este cuerpo una especial tendencia a resolver cualquier problema desde una postura violenta.

Y llegó la reorganización. Empezando por el propio nombre, que pasaría a llamarse Policía Urbana. Mientras no se produjo el cambio, se mantuvieron los puestos con carácter interino, y se abrió un plazo de solicitud de inscripción para los aspirantes. Viondi dejó abierta la puerta a los viejos agentes, aunque desde la prensa se pidió que se fijasen unas condiciones mínimas de ilustración y civismo y, al mismo tiempo, se proponía que aquellos agentes que hubiesen delinquido en la anterior etapa fuesen destinados al cobro de multas y reparto de convocatorias. Nuevos y viejos deberían pasar por una academia de urbanidad donde serían instruidos en el cumplimiento de sus deberes y en el respeto a los derechos de los ciudadanos.

Aumento de plazas

Junto a las medidas de reedecuación, el servicio fue sometido a otras modificaciones. Se aumentó el personal, sobrepasando las 90 plazas. Se les dotó de modernos uniformes, que incluían nuevos cascos e impermeables, y se aumentaron las retribuciones económicas para todos los escalafones del cuerpo.

Pero el cambio más aplaudido por la prensa, y suponemos que por la ciudadanía, fue la desaparición de todo armamento. Hubo un tiempo en el que los guardias tuvieron fusiles Remigton. Después se dotó a cada agente con una pistola y un sable. Este armamento fue suprimido en 1928 por una porra, con la que también dirigían el tráfico, y que acuñó el término «guardia de la porra». La nueva Policía Urbana suprimiría todo armamento, quedando como único elemento para dirigir el tráfico, la inclusión de unos guantes blancos en los que sobresalía un charolado y un manguito.

Desfile de presentación

Aunque la presentación oficial de la Policía Urbana de Vigo estaba prevista para el 1 de enero de 1930, el retraso en la llegada de parte de los nuevos uniformes retrasó el acto hasta el 24 de febrero de ese mismo año. A las doce de la mañana, los nuevos miembros de la seguridad municipal formaban en la plaza de A Constitución, ante el edificio consistorial. El alcalde Viondi se dirigió a ellos, diciendo que así como había sido duro cuando decidió la disolución del cuerpo, también deseaba que llegase el momento para «testimoniar al cuerpo que todo lo hecho fue en beneficio del mayor prestigio de la policía». Alfredo Pérez Viondi también añadió que veía con complacencia la desaparición de todas las manifestaciones de fuerza «porque la autoridad nunca puede ejercerse por la violencia sino por propio prestigio de la razón y el derecho».

Tras las palabras del regidor, los miembros de la policía desfilaron, ante el aplauso de los numerosos ciudadanos presentes en la histórica plaza. Días después, desde la prensa viguesa se aplaudían las medidas aplicadas, pero se mantenía la reclamación de una mayor transparencia, y que todos los días la policía emitiese un parte de detenciones para que los periódicos pudieran hacerlo público.