Una movilidad descoordinada

VIGO

Familias de enfermos dependientes critican el constante baile de horas del servicio autonómico en el transporte de sus seres queridos a centros de día en O Morrazo

22 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los portavoces de tres familias de O Morrazo, que tienen enfermos dependientes, denunciaron ayer el trastorno que sufren con frecuencia por los constantes cambios horarios y retrasos o incluso olvidos en el servicio autonómico de transporte de sus seres queridos. Critican la «irresponsabilidad» de la Xunta y descoordinación de la central de Santiago del 065, dependiente de la Consellería de Traballo e Benestar. Dicen que están desprotegidos y que no reciben ninguna respuesta convincente de la Xunta que sirva para solucionar este problema. María Jesús Gil es una vecina de Bueu con una madre de 59 años y un 89% de discapacidad. Su progenitora no puede valerse por sí sola y todos los días acude a un centro especializado en Darbo (Cangas), porque en Bueu carecen de instalaciones de este tipo. Es necesario que el bus del 065, adaptado para el transporte de este tipo de pacientes, lleve a su madre al centro de día y la devuelva cuando acaba la jornada establecida. Sin embargo, no hay un horario fijo para la aparición del bus, que varía cada día, con el consiguiente trastorno para la vida laboral y familiar. «Hay veces que a mi madre no van a recogerla o no avisan a tiempo. El 065 tiene, digámoslo así, una clientela fija, no entiendo que no sepan cuándo tienen que ir a recogerlos», explicó Gil. Cansada de que un día el bus recoja a su madre a una hora, y a la jornada siguiente a otra distinta, con la consecuente alteración de la vida de la familia, se puso en contacto con la Xunta. Desde Santiago le comunicaron que la consellería tiene un orden de prioridades en el que primero se atiende a los centros concertados, después a los enfermos de los centros y por último a los privados. «En mi caso mi madre no está en un centro público porque hay una lista de un año de espera para conseguir una plaza», resaltó Gil. «Este incumplimiento de los horarios y los retrasos, sobre todo cuando dejan a mi madre plantada en el centro, causa trastornos en el estado psicológico de la gente», añadió. «Mi hermana y mi padre no tienen coche y mi madre depende entonces de mí para moverse. Si estoy fuera de Bueu, ¿qué hago con mi madre? ¿La dejo tirada?», concluyó. Antonia Souto es de Aguete (Marín). Su madre de 83 años tiene una discapacidad del 85% y lleva tres años paralizada de un lado del cuerpo. Explicó que el servicio comenzó bien, pero que el número de buses y medios no creció al mismo nivel que la cifra de demandantes. El resultado es que «cada vez funciona peor», según ella. Souto incidió en que su madre necesita una actividad diaria regulada. Sin embargo, la hora para recogerla varía desde las nueve hasta las once de la mañana para llevarla a Marín. La situación aún puede ser peor, como hace quince días, cuando el bus no pasó a recogerla en el centro de día. Nadie había dado la orden a los conductores y se encontró con que tuvo que ser ella misma quien telefonease a Santiago. Después de intercambiar varias llamadas y de que le dejasen en espera «coa música dos Beatles», le dijeron que un bus de Cangas iba a ir a buscar a su madre a Marín. Curiosamente había otro bus del 065 al lado del centro de día, pero no fue a ese al que notificó la Xunta. «Os conductores son xente moi amable, non temos problemas con eles, pero as telefonistas de Santiago non se enteran de nada ou non falan entre elas», sentenció.