Dice que en el barrio histórico las casas son muy viejas y están pegadas, además de un mal acceso. En lo que va de año sofocaron 80 fuegos en viviendas sin que se registrasen muertos
30 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Xulio Vázquez Hay quienes se agarrarían a un clavo ardiendo para conseguir sus propósitos. Otros hasta le mearían encima con tal de evitar un incendio. Estos últimos son los que tienen alma de bomberos. Le profesan al fuego mucho respeto, pero ningún miedo. Jamás juegan con él, aunque algunas veces se queman. Arriesgan sus vidas para salvar otras. Y hasta están dispuestos a hacer de sexy boys en un calendario para fines benéficos. Lo que nunca harían sería pisarse la manguera unos a otros. Juan Manuel García González (56 años) es el más veterano de Vigo. Presta sus servicios desde hace 36 años en el parque central de Teis, que cuenta con 80 efectivos. Además del parque anexo de Balaídos, con una dotación de 40. -¿Le gustaba jugar a los bomberos de pequeño? -(Risas). Me aficioné desde niño, porque mi padre fue bombero y yo iba a visitarlo. Me gustaba el uniforme y todo lo que hacían. Incluso le prestaba atención a la sirena. Elegí este mismo oficio, al igual que un hermano más joven, porque me encanta. Somos naturales de Candeán. También intervenimos en catástrofes y en accidentes de tráfico. -Sería una buena señal si estuviesen siempre de brazos cruzados, ¿no cree? -(Sonríe). Cuando tenemos que intervenir no es bueno para la ciudad, ni para el ciudadano. -¿El traje ignífugo les permite atravesar cualquier llama? -Eso solo pasa en las películas. Estamos muy bien equipados. Antes usábamos un chaquetón de plástico que, al ponerte cerca del fuego, se derretía. Ahora son mucho más resistentes pero, si la graduación es elevada, no te salva. También disponemos de mejores herramientas para excarcelaciones. En otra época nos valíamos de un hierro y una pata de cabra. -¿Y cuando el fuego tira al monte, también intervienen? -(Risas). Sí, acudimos a bastantes, aunque nos quitaron mucho trabajo con los parques comarcales. -¿Nadie les racionará el agua? -Se gasta toda la que haga falta y, a veces, más que hubiera. Disponemos de camiones cisterna desde 1.500 litros hasta 13.000. -¿Y la famosa escalera, que no era la más grande de España? -Es un brazo articulado de 55 metros de altura y tenemos otra escalera de 35 metros. Precisamente, usamos ambas estos últimos días para retirar los cristales en la fachada del edificio que ardió en Jenaro de la Fuente. -¿Puede repetirse? -Es difícil. Pero pudo haber costado muchas vidas. -De tanto subir escalones, ¿ya estará cerca del cielo??-Casi. Pero puede esperar. -¿Se mantiene en forma? -Por supuesto. La parte física es importantísima para nuestro trabajo. Aunque ahora estoy más en la oficina, también hago guardias y actúo. -¿El fuego es tan asesino como lo pinta Robert De Niro en la película «Llamaradas»? -Es un animal muy voraz. Siempre busca la forma más rápida de engordar. Va donde hay más oxígeno o líquidos inflamables. En el incendio de las naves de O Gorxal había un muro, pero saltó a la otra planta por una junta de dilatación. Cuando ya no se puede hacer nada, lo mejor es proteger las zonas adyacentes y evitar que se propague. Lo más importante es salvar vidas humanas. Pero las muertes se deben más al humo que al fuego. -¿Alguna en lo que va de año? -Ninguna. Aunque ya actuamos en unas 80 viviendas este año. -¿Consiguió salvar vidas?
-Sí, más de una vez. Hemos rescatado niños, pero sobre todo viejos. Es la mayor gratificación. -¿Nunca le recomendaron que no trabaje en un incendio que esté más enfadado que usted? -(Risas). El que le tenga miedo al fuego, que no se haga bombero. -¿Le han cantado aquella canción de «los bomberos que no llegan. ¿Dónde estará la escalera? ¿La manguera dónde está?...». -Muchas veces. Pero hoy día estamos listos para actuar en 20 segundos y, en seis minutos, llegamos al punto más distante que nos corresponde en la ciudad. -¿Por qué zona actúan? -Tenemos asignada la parte de Vigo hasta una línea imaginaria que dividiese la ciudad por la plaza de España. -¿Hay puntos negros? -El Casco Vello es el mayor punto negro de la ciudad en caso de incendio, porque tiene casas muy viejas y pegadas, con un malísimo acceso. Solo podemos entrar bien con uno o dos vehículos. Es el más conflictivo para el fuego, ya que se puede propagar. -¿Existen lugares gafes? -Quizá. En los últimos cinco años se incendió tres veces un bajo en Urzaiz. Intervine en todas, aunque en la segunda hubo una deflagración y nos lanzó a cuatro metros. Pero podemos contarlo.