A la una de esta tarde vence el plazo para que los equipos de la liga LEB presenten ante la Federación la documentación necesaria para la inscripción en el próximo campeonato regular. El papeleo va unido a una garantía de liquidez que se formula a través de un aval, que todos los clubes deben depositar, y que, en el caso del Gestibérica asciende a 138.000 euros. Una cantidad que, hasta el momento, su directiva ha sido incapaz de reunir.
Las continuas gestiones efectuadas por los responsables de la entidad viguesa apenas han tenido eco. A día de hoy, el club no está en disposición de realizar el depósito lo que, con el plazo encima, ha vuelto a despertar las dudas sobre su futuro. El mismo técnico Manolo Povea ha retrasado una y otra vez su renovación por no ver garantizada su viabilidad. Pese a todo, han remitido la documentación.
«Estamos teniendo muchas dificultades porque las entidades financieras no quieren avalar en estos momentos a los clubes deportivos. Algo tendrán que hacer porque, si no, nos vamos muchos al tacho», reconoce el vicepresidente del Gestibérica Julio Bernárdez. Otro de los vicepresidentes, Pepe Conde, es quien se ha encargado durante los últimos días de intentar negociar con las instituciones y las entidades bancarias la liquidez que precisa el club. De momento, su resultado ha sido completamente infructuoso.
Y es que la crisis amenaza con llevarse por delante a unos cuántos. «La Palma o Los Barrios van a tener muy complicado salir el próximo año», admite Bernárdez. El caso del Gestibérica no es único. Muchos clubes se encuentran actualmente en una situación parecida y más de uno ha imitado el modelo del Gestibérica. Papeles sin fondos.
Hospitalet y Jerez piden ayuda
Entre los compañeros de viaje de los vigueses que no podrán afrontar hoy el pago del correspondiente aval está el Hospitalet, que ya ha pedido a la Federación una moratoria en el plazo estipulado, o el Jerez que ha enviado a través de su presidente, Jesús Torres, una llamada de auxilio a las instituciones para evitar la desaparición de la entidad. El drama podría multiplicarse hoy en otras muchas plazas.
La vía seguida por Hospitalet, si recibe el visto bueno de la Federación, podría abrir un hilo de esperanza en el futuro del Gestibérica. Pero solo sería prolongar el sufrimiento. A día de hoy, y salvo que los organismos federativos tomen medidas drásticas que flexibilicen las condiciones de inscripción, o aparezca, de forma milagrosa una entidad dispuesta a conceder el crédito, todo hace presagiar que el cuadro vigués está condenado a no partir la próxima campaña en la LEB plata.