«Estoy recién operado de un cáncer y vivo de la ayuda que me dan»

Xulio Vázquez

VIGO

Espera que le concedan alguna prestación social porque dice que no puede trabajar

30 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Se quedó sin dos costillas. Y no fue para dar vida a alguna Eva. Tampoco es que estuviese en el paraíso. Pero Óscar Osvaldo Gil Gómez (60 años) se defendía con los 421 euros de la paga del RAI, hasta que transcurrió un año y le terminó el plazo para poder disfrutarla. Hace poco más de un mes que pasó por el quirófano para que le extrajeran un tumor cancerígeno en la parte derecha de su pecho. Aún no ha podido empezar el tratamiento de radioterapia porque está anémico. Ahora mismo vive de la ayuda desinteresada de algunas personas, porque él no puede trabajar. Es la difícil situación que atraviesa este inmigrante argentino, que lleva nueve años residiendo en Vigo.

Cuenta, con su acento porteño bonaerense, que en septiembre del año pasado le había salido un quiste en la parte derecha del pecho, aunque no le dio importancia porque no le dolía. Sin embargo, el día 1 de abril de este año acudió al médico para consultarlo. Y le dijeron que tendrían que operárselo de inmediato, tras realizarle unos análisis de sangre, un TAC y una mamografía. En Povisa le confirman que tiene un cáncer, localizado en las costillas y el día 8 del pasado mes de mayo es intervenido quirúrgicamente.

«Sufrí una tremenda operación, que duró seis horas. Perdí un montón de sangre. Paralelamente me colocaron en el pecho una protección de titanio, para aislar a los otros órganos. Pero solo estuve doce días internado. Ahora, me recupero de una anemia, porque el próximo mes quieren comprobar si ya estoy en condiciones de comenzar con la radioterapia», argumenta. «Estoy recién operado de un cáncer y vivo de la ayuda que me dan unas personas de una orden religiosa», añade.

La situación económica de Óscar Osvaldo Gil también es crítica, porque está desempleado. Además, dice que sufrió hace seis años un infarto agudo de miocardio y padece una cardiopatía isquémica, por lo que no está facultado para cualquier tipo de trabajo. «Tengo que extremar las precauciones, porque un frío mismo, que pueda coger, afectaría a mi precaria salud», afirma.

Dice que si le conceden el Risga (una prestación social de 390 euros) le salvaría la situación. «Porque también incluye ciertas prestaciones, dado que tendría el autobús gratis, el odontólogo y disponer de unas gafas gratis en el caso de que las necesite. Ya hablé con la asistenta social, pero aún tardaran cuatro meses en concedérmela, por lo que estaría en la indigencia, de no ser por unas personas religiosas que me están ayudando económicamente», explica. También el Concello le echa una mano, al igual que Cáritas con los alimentos. «Espero que Benestar me pueda ayudar con alguna aportación, al menos, mientras esté con las sesiones de radioterapia», demanda.