«Un hombre me pidió el mejor traje para estrenarlo el día de su entierro»

La Voz VIGO |

VIGO

Dice que, entre sus clientes, figuran médicos, abogados, empresarios y emigrantes de Avión en México; incluso hizo uniformes para militares y monjas, pero nunca sotanas

29 jun 2009 . Actualizado a las 13:01 h.

Xulio Vázquez Trata a todo el mundo a su medida. Podría hacerle un traje a ojo a cualquiera. Aunque tiene el mismo oficio que el sastre de Panamá, nada que ver con el protagonista de la célebre novela de John Le Carré. Primero, porque es de Teis y segundo, no hubiese dejado de enhebrar la aguja por jugar a ser espía. La única similitud es que también hizo ropa artesanalmente para algún político. Además de que dio las primeras puntadas en plena Guerra Fría. Basilio López Moure (68 años) lleva cosiendo desde el 1953. Y más de 40 años atendiendo a una fiel clientela en la sastrería de su mismo nombre, en el número 69 de la calle Sanjurjo Badía. Ya se hubiese jubilado, pero no lo dejan, porque aún hay mucha gente que requiere sus servicios. -¿Recuerda cómo fue su aprendizaje? -Con 12 años. Empecé con un hermano. Pero él emigró al extranjero y pasé a una sastrería mayor en Chantada (Lugo), porque soy natural de esa localidad. Luego me marché a la mili y, en los ratos libres, trabajé en otro importante negocio de ropa en A Coruña. También estuve de ayudante del cortador de intendencia en el cuartel. Había más de cien mujeres trabajando y hacíamos toda la ropa militar. -¿Cuándo se estableció por su cuenta? -Hace más de 40 años que estoy en este bajo, acompañado de mi esposa. También vendemos ropa. -¿Ya le habrá tomado las medidas a todos los del barrio? -No crea que es lo fuerte de mis clientes. Tengo muchos de Nigrán, Redondela, Chapela. Pero incluso vienen de Avión y de la capital de Ourense. -¿Algunos serán emigrantes que están en México? -Sí, los de Avión están casi todos en ese país. -Les gusta ir trajeados con sus «haigas». -(Risas). Bueno en estos tiempos ya se hacen menos, porque tampoco hay mano de obra. Es un trabajo muy sacrificado. Cuando le digo a un joven que tiene que estar siete u ocho años de aprendiz, se echa a temblar y no vuelve. -¿Qué ventajas ofrece un traje a medida? -Está hecho a mano y siempre sienta mejor. -¿Salta a la vista? -Por supuesto. Se nota en los ojales y en la forma del traje, porque los de confección van pegados a las entretelas, mientras que los nuestros son distintos. -¿En qué época del año trabaja más? -Sobre todo en el verano porque hay más bodas. -¿A sus clientes no les afectará la crisis? -No tanto como a otros. Hay gente de la banca, médicos (uno de ellos es amigo mío de toda la vida y ya le hice más de cien trajes), abogados y empresarios. El 80% ni me preguntan lo que les voy a cobrar, confían en mí plenamente. Con algunas familias, atendí al abuelo, al padre y al nieto. Hice togas, uniformes para militares y hábitos para monjas, pero nunca sotanas. -¿Muchas telas para elegir? -Sí, bastantes muestrarios. -¿Qué se lleva este verano? -Vuelven las rayas y el estilo galés. -¿Y los del traje gris? -Es lo clásico, junto con el azul marino. Porque la gente que va a medida rehúsa las fantasías. -¿Valen para una boda como para un entierro? -Así es (sonríe). También se los hice a algún político. -¿No sería a Camps? -No (risas). Fue para un familiar mío y a otros más de por aquí, como a Carlos Mantilla. -¿Pagarían de su bolsillo?

-Por ahora, los han pagado ellos. -¿Cuánto cuestan? -Depende de la calidad de las telas. El más caro ronda los 700 euros. -¿Qué tal visten? -Bien, pero porque pueden. -¿Le haría uno a Caballero? -Sí, a medida, porque también nos lo hace él a nosotros. Elegiría la raya diplomática, dado que le gusta mucho. -¿A Zapatero? -De color oscurito, porque con él lo veo todo negro. -¿Y a Rajoy? -Algo alegre. Creo que le sentaría bien un Príncipe de Gales. -¿A Corina Porro? -Sin problema. Se lo haría entalladito y de un color vivo, como arena, a tono con su pelo, porque tiene buena figura para lucirlo. -¿Para primeras comuniones? -Menos que para las bodas. -¿Alguna anécdota? -Una vez un hombre de 75 años me pidió el mejor traje para estrenarlo el día de su entierro. Y así fue, porque lo tuvo guardado en el armario hasta que se murió. Sucedió hace unos 20 años y puedo dar fe de ello, porque le fui al entierro. Era de Taboada (Lugo). -¿Luciría el muerto? -Iba muy guapiño . Quería una tela quentiña . Y era nada menos que de Tamborini (Sabadell).