Carteles en español, guías que conocen la lengua de Cervantes e instalaciones a hora y media de Vigo. El centro de ocio Sea Life de Oporto tiene claro el objetivo. De las 220.000 visitas que esperan tener al año, 70.000 llegarán de fuera de las fronteras portuguesas, «la mayoría, gallegos», reconoce Luis Rocha, director general de las instalaciones. Los primeros contactos ya se han producido, varios colegios de Vigo, Pontevedra o A Coruña, entre otros puntos, han expresado su interés en conocer el centro de ocio marino. De momento, no hay nada formalizado, pues el curso escolar está a punto de finalizar.
Los resultados de entradas de los primeros cuatro días de funcionamiento parecen dar la razón a las altas expectativas de la organización. Más de 6.000 personas han recorrido ya sus 2.200 metros cuadrados de superficie, la mitad de ellos escolares. Y es que no hay duda de que los pequeños son los que más disfrutan del acuario. Para ellos están diseñadas las instalaciones, con pasillos a baja altura, juegos interactivos y un decorado al estilo de los parques de atracciones. La visita busca ser un modo de conocer el mundo marino local e internacional.
La entrada, a través de una de las doce salas, se produce de la mano de las especies que se pueden encontrar en el río Duero. El viaje por los pasillo supone también la inmersión océano adentro. Antes se pueden conocer los paisajes de agua dulce del parque nacional fluvial, una recreación del puente de Don Luis, el más famoso de la ciudad lusa, el barco Rabelo, la pérgola de la cercana área de Foz o las fachadas abalconada de Ribeira. Unos metros después comienza el colorido. Los peces tropicales, caballitos y estrellas de mar se reparten entre algunas de los 31 acuarios, con más de 750.000 litros de agua.
Los datos salpicados dejan curiosas anécdotas de los carteles trilingües: para los niños españoles y portugueses existe un reino de peces payasos pero para los ingleses, es el acuario de Nemo, el popular pescado de la película de dibujos animados. Estos conocidos animales compiten en atracción con otras 100 especies marinas diferentes. Entre los más buscados, los tiburones, en el tanque central del Sea Life, de 10 metros de altura y más de 6 de profundidad.
En esta misma agua, donde una estatua del rey Neptuno se abre hueco, se mueven también peces tropicales y rayas. Los animales proceden todos de las otras instalaciones que la firma posee por el mundo, por lo que han pasado su existencia en cautiverio.
Concienciación
El último tramo del recorrido se centra en la preservación y concienciación con el medio ambiente. La parte de exposiciones temporales está centrada en la actualidad en la cría de tiburones, para intentar limpiar la imagen de esta especie.
Los visitantes pueden contemplar el crecimiento y las distintas fases de los huevos en los que se desarrollan los animales y, en el caso de los grupos, asistir a charlas informativas. El viaje se termina con una campaña de protección de las ballenas con la que se intentan reunir apoyos para frenar la caza de estos mamíferos.