«La clave es no dejar nada en blanco, porque así siempre te dan algo de puntuación»

M. Ch.

SELECTIVIDAD

Ayer estuvo más de diez horas estudiando en la Biblioteca Central. «Si no reviso, me quedo con la sensación de que no sé nada», confiesa Pablo Martínez. El estudiante cuenta que es el primer examen el que lo deja más agobiado. «Es importante que el de lengua castellana me vaya bien, porque entre que se te van los nervios y que coges confianza, el resto del día te va mejor», explica el joven.

Pero no fue hasta ayer cuando Pablo se sintió «oficialmente» agobiado. ¿La razón? «Es que el rollo oficial me asusta», explica. Y aunque todo el mundo le dice que la prueba es fácil, a Pablo eso no le acaba de convencer: «Es que selectividad suena difícil, ¿no?»

El estudiante prefiere «no hacer quinielas», pero confiesa que tiene algunas «premoniciones» para la prueba de gallego: «Creo que va a caer el teatro a partir del siglo XX o literatura en el exilio». Y Pablo aprovecha para explicar la técnica que adoptará en los exámenes: «La clave es no dejar nada en blanco, porque así siempre te dan algo de puntuación». Y, según el estudiante, esta no es una formula difícil de seguir, ya que «no debería haber nada que no nos suene, porque en clase vimos todo».

Con los nervios a flor de piel, Pablo confiesa que no sabe si dormirá bien el resto de la semana: «Por la noche voy a cerrar los ojos, y después a ver qué pasa».