Es una de las carreras más demandadas de Galicia. Traducción deja alumnos fuera todos los años. El próximo curso, además, se adapta a Bolonia y desde el siguiente hará un examen de acceso para sus futuros alumnos.
-¿Qué tiene Traducción que no tengan otras carreras? Ustedes rebosan...
-En Traducción siempre queda gente fuera. Un factor interesante es que es una carrera relativamente nueva, nació en 1992. El trabajo no, es medieval; pero la titulación superior sí, y las carreras nuevas tienen ese atractivo. Además, tiene fama de ser muy práctica, con poca carga teórica. Es muy del mundo actual: estamos en Europa y en el mundo y hacen falta las lenguas más habladas y las minoritarias. Somos la única facultad que ofrece Traducción en Galicia. No sucede eso con las filologías: hasta ahora había Hispánica en cuatro campus.
-Pero algo habrán hecho ustedes también...
-Sí, sí que hacemos. Se hacen campañas, pero es una titulación que casi se vende sola. Entre las de Letras, gusta mucho y los orientadores de los centros la recomiendan. También me imagino que, como facultad, no lo haremos mal del todo: el profesorado está muy preparado, tratamos bien a los alumnos, somos la facultad que gestiona más intercambios -tanto de los que se van como de los que llegan- de la Universidad.
-Quedando gente fuera, como queda, ¿cree que tiene lógica que exista un límite de plazas en Traducción?
-Es una cuestión complicada. Quizás no lo sea. Pero las decisiones de los límites de plazas tienen que ver con limitaciones económicas. Quizás se podría ofrecer más plazas, pero no muchas más, porque obligaría a multiplicar el número de profesores. También hay una responsabilidad social de no lanzar tantos titulados al mercado. Sin tener en cuenta los factores económicos y estratégicos, que son muy importantes, yo sería partidaria de tener más plazas en Traducción.