«Soy locutora, pero aquí hago la limpieza en una carnicería»

Xulio Vázquez

VIGO

Conoció a su marido a través de la radio y a raíz del homicidio de Sara Alonso; ahora los dos viven en Vigo

16 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Conoció a su actual esposo a través de las ondas hercianas. Y a miles de kilómetros de distancia. Sería su voz o tal vez la magia de la radio lo que les condujo al amor. Ella hacía un magacine en una emisora de FM en la capital de Brasil. Él trabajaba en Vigo en las alturas, porque es especialista en obras en vertical y se pasa la mayor parte del día colgado de unas cuerdas sobre el vacío, reparando fachadas. Pero en el tiempo de ocio mataba su gusanillo radiofónico con colaboraciones esporádicas para esa cadena. Así fue como Cristiane Pereira de Miranda (26 años) tuvo contacto con Sandro Elías Carneiro (31). Todo surgió a raíz de un luctuoso suceso ocurrido en el 2004. Fue el homicidio de Sara Alonso, por el que había sido condenado a 13 años de prisión el brasileño Marcos Antonio da Silva. La noticia fue transmitida a Brasilia por Sandro Elías y se dio la circunstancia de que entró ese día en el programa de Cristiane Pereira. Ella le dio paso. Él se sintió sugestionado por su voz y le dijo al director de la cadena radiofónica que le gustaría conocerla, y si podía presentársela en su próximo viaje. Ambos son naturales de la capital brasileña. Sucedió de esa manera. Se enamoraron. Pronto llegó la boda. Y, desde hace seis meses, ya viven juntos en Vigo.

«Soy locutora de radio, pero aquí trabajo por las tardes limpiando la maquinaria en una carnicería», afirma. Ahora el segundo apellido de Cristiane es Eneias, porque en Brasil la esposa puede adoptar el de su marido y ella lo ha preferido, renunciando al suyo.

Durante cinco años trabajó para Líder y Alborada, dos cadenas de FM de Brasilia. Hizo sendos magacines radiofónicos, dedicados sobre todo a la música y a entrevistas de actualidad. Estaba hasta cuatro horas seguidas en antena, desde el mediodía hasta las cuatro de la tarde. Su último trabajo antes de partir de sus país fue para una cadena de supermercados, realizando promociones publicitarias a través de la megafonía.

«En las emisoras de radio me solicitaban muchas canciones de los artistas más conocidos de Brasil o de los que estaban de moda, como Zeze y Camargo», afirma. «Había muchas dedicatorias para bautizos y bodas», añade. La mayoría de las canciones que ofrecía eran románticas. Contaba con una importante y fiel audiencia.

Tiene una voz dulce y agradable. Pero quiere dominar bien la pronunciación en castellano, porque no descarta repetir esa experiencia en Vigo. «Todo dependerá de que me ofrezcan una oportunidad. Me gustaría hacer aquí un programa musical para los inmigrantes», manifiesta. Asegura que le encanta la ciudad, aunque al principio dice que pasó algo de frío. «También fue un cambio muy grande en mi trabajo, porque, además de hacer la limpieza en una carnicería, atiendo a una familia por las mañanas», afirma. Vio la nieve por primera vez en su viaje más largo que hizo por Galicia. Fue a Cabeza de Manzaneda (Ourense) y le fascinó, aunque prefiere la playa de Samil.