En Tui ha empezado a correrse la voz de que Mario Conde está interesado en comprarse una casa en el municipio. Preferentemente a la orilla del río, aunque sin descartar otros emplazamientos. Si es cierto lo que cuentan los vecinos, no es la primera vez que el ex banquero ha trasladado a a los más próximos su intención de pasar temporadas en la ciudad por la que correteó de niño, y a la que no siempre que ha vuelto ha sido en felices circunstancias. No hay que olvidar que en el panteón familiar depositó las cenizas de su mujer.
La última vez que estuvo en Tui fue hace un mes, para grabar parte del material de Viviendo al límite, un documental producido por Pura Magia en el que se hace un recorrido por su trayectoria vital. Parece que fue en ese viaje, mientras posaba ora en la catedral, ora en el río, ora en el cementerio... O en el Aloya, ese templo del ocio que comanda Lupe Hermida, cuando podría haber vuelto a verbalizar su intención de comprar casa.
Al parecer ya ha echado el ojo a alguna con nombre de color. Oscuro, muy oscuro, para más señas. Y es que la conocida como Casa Negra cumple la mayoría de los requisitos, entre ellos estar a la vera del Miño. Salvo el del precio que, según escucho contar a un vecino, es un número con siete cifras y la primera no es el uno.
Recurro al citado vecino para que me expliqué de dónde le viene el nombre a la casa. «Es que en tiempos fue del Cabildo», afirma. Cuando por la cara que pongo es consciente de que no he entendido la posible asociación, me aclara: «No paraban de entrar y salir curas y entonces los curas vestían sotana», apostilla. La tal casa pasó luego a manos de una familia de Santiago. Tras el fallecimiento del matrimonio, al parecer sin hijos, los herederos la han puesto a la venta. Pero no es la única propiedad de la que Mario Conde tiene datos frescos. En todos los casos, y por motivos obvios, lo ha hecho por persona interpuesta.
En Tui esperan una nueva visita del ex banquero muy pronto, entre otras cosas, para grabar algunas tomas más del ya citado documental. En la productora no adelantan posibles fechas de estancia: «La marcará la agenda del señor Conde», afirman. La que no faltará a su cita veraniega con Playa América será su madre, Pilar, a la que esperan dentro de un mes.
Título bien explícito para el recetario que Carmen Freire ha convertido en libro gracias a Edicións Nigra Trea. Farmacéutica de profesión, especializada en farmacia hospitalaria, se define a sí misma como «aficionadilla a la cocina». Los amigos que habitualmente se chupan los dedos con sus platos aseguran que maestra se ajusta más a la realidad que aficionada.
Precisamente fueron esos amigos, muchos de ellos compañeros de trabajo en Povisa, los que la empujaron a contar sus secretos culinarios. El resto vino rodado. Y es que dicen los que se han sentado a su mesa (hay lista de espera) que la caza la borda. Confiesa Carmen que lo poco o lo mucho que sabe está ligado a la tradición familiar. «Mi abuelo era cazador, mi padre también, mi marido... Desde bien joven he vivido la caza muy intensamente, he salido al campo».
Buena parte de ese bagaje, de lo que aprendió de sus mayores y de lo que la propia Carmen ha ido innovando está recogido en las 97 recetas de esta Cocina de la caza en Galicia, presentada ayer en sociedad en la Casa del Libro.
Duda unos segundos cuando le pregunto por sus platos estrella, esos que nunca falla. «El jabalí con castañas, el corzo guisado y, por supuesto, la becada en costra», responde al fin.
Pero en el libro no sólo hay recetas. Hay también un intento de explicar qué pasa en el monte antes de que las piezas de caza lleguen a los fogones. Por ejemplo, de qué se alimenta un corzo, cómo vuela una perdiz... «Saber qué, cómo, en qué hábitat y bajo qué pautas de comportamiento se encuadra la vida de la fauna es fundamental para convertir una pieza en una pequeña obra de arte». Pues eso. El Casco Vello, en arte textil. Hasta el próximo 13 de junio podrá contemplarse en el centro comercial A Laxe la muestra Fiando o Vigo Vello. A través de una serie de obras de arte textil, se muestran diversas zonas del barrio perfectamente reconocibles al primer golpe de vista.
Ha sido determinante para ello la colaboración de la asociación Patchwork Vigo, esa especialidad que ya traje ayer a esta misma sección y que, a las pruebas me remito, no para de ganar adeptas.