Los especialistas advierten de que lo único que causa la pelusa son molestias a cualquier persona
29 may 2009 . Actualizado a las 11:09 h.Los 450 chopos de la avenida de Castelao que el Concello pretende talar para evitar alergias no causan tal enfermedad.
Así lo reconocen especialistas en la materia como la jefa del servicio de Alergología del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo, Carmen Marcos. El chopo, dice la doctora, no causa enfermedades alérgicas, ya que su polen es nada o poco alergénico. El problema está en las partículas que emanan al ambiente, que pese a no tratarse de polen, son irritantes para las mucosas de cualquier persona, ya sea alérgica o no.
Otro experto, el que fue jefe del mismo servicio en el Hospital Juan Canalejo de A Coruña, Manuel Ferreiro, explicaba con motivo de la invasión de amentos florales de chopo en la zona coruñesa de Cuatro Caminos que no se trata de nada preocupante para los alérgicos, porque, como mucho, la pelusa blanca que desprenden esos árboles supone un engorro, pero nada más.
Se da la circunstancia de que con frecuencia, a la vez que aparecen estas pelusas, se registran los mayores niveles de concentración de polen en gramíneas y olivo, lo que realmente afecta a más personas.
Pese a ello, el Atlas del Polen Alergógeno de Galicia, editado por la Consellería de Medio Ambiente, recoge que el chopo ha sido citado con frecuencia en estudios como responsable de procesos alérgicos.
Expertos forestales como el ingeniero de montes y profesor de la Universidad de Vigo, Enrique Valero, advierten de que el chopo, como otro arbolado, forma parte de una filosofía de sostenibilidad para contribuir a las condiciones ambientales. Al ser de crecimiento rápido fija más carbono y absorbe también más contaminación. «Si se van cortando árboles, la ciudad es cada vez menos sostenible», añade. Valero no comparte en absoluto la política de la poda, cree que en España hay una auténtica obsesión por podar con absurdas disculpas como sanear o reforzar los árboles. «Es como si te cortan un brazo para sanearte», explica tras recordar que esta práctica resulta impensable en otros países europeos como Francia o en ciudades como Londres o Bruselas. Es más, en su opinión, la poda es mucho peor para el polen porque salen ramas y fructifica más.
En lugar de talar, apuesta por plantar más arbolado: «Tendríamos que plantar uno al año cada ciudadano, porque faltan árboles».
Sobre la intención del Concello de talar los chopos alegando que no se pueden trasplantar, señala que se puede trasplantar todo, el problema es el tamaño, que requeriría de grúa y camión.
Mobiliario urbano
Para el profesor de Ecología de la Universidad de Vigo, Javier Montalvo, un árbol no es mobiliario urbano que se quita y se pone, de ahí que no se pueda cambiar de sitio sin una razón de mucho peso.
Eliminar un árbol querido por los vecinos porque les da sombra es, a su juicio, una decisión que debe estar muy motivada técnicamente y muy bien valorada. «Si hay un consenso social y no existe un motivo muy justificado hay que meditar y reflexionar mucho», dice.
Otra consideración que tiene en cuenta Javier Montalvo es que Coia no es una calle estrecha y, además, cuenta con una elevada densidad de población por lo que requiere de más espacio verde por vecino, sobre todo, teniendo en cuenta que en la ciudad no sobra y siempre es bienvenido.