Ramón Piñeiro, en clave europeísta

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

Es la meta que se fijó el Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional (Igadi) para programar ayer una mesa redonda sobre el europeísmo del protagonista del Día das Letras Galegas. Lo que no hizo el Igadi fue echar antes un vistazo al calendario. Pocos vigueses (galleguistas, no galleguistas o mediopensionistas) estaban dispuestos a perderse las filigranas futboleras de los chicos de Guardiola, así es que el auditorio no fue precisamente numeroso. Miguel Barros y Xosé Luis Franco fueron los encargados de desgranar el pensamiento piñeiriano. Ambos trataron mucho a Piñeiro, así es que lo que les sobra es conocimiento de causa. A mayor abundamiento, el primero dedicó a la figura del galleguista su tesis doctoral, que está a punto de ver la luz convertida en libro que editará Galaxia. «No enfocaré mi intervención desde el punto de vista académico o literario del protagonista, sin duda muy interesante, sino del de pensador y político», empezó por afirmar Barros.

Desde luego son dos aspectos que conoce bien, no en vano compartieron escaño parlamentario en Santiago en la primera legislatura autonómica. Por no hablar de lo mucho que ha tenido que bucear en ese terreno durante la realización del trabajo de campo de su tesis, al que dedicó un total de cinco años.

Barros acaba de llegar de Suiza, donde fue reclamada su presencia en distintos centros gallegos del país precisamente para que les pusiera al corriente de la trayectoria profesional y vital del escritor al que este año se le dedicó el Día das Letras Galegas. El periplo incluyó sendas escalas en Lucerna, Zúrich, Zug, Olten y Ginebra.

Curiosamente, un pensador suizo, Denis Rougemont, defensor del federalismo europeo, era uno de los favoritos de Ramón Piñeiro, según desveló Xosé Luis Franco Grande. «No dejes de leerle, me recomendó más de una vez», afirmó. Recordó que para Piñeiro el nacionalismo era cosa del siglo XIX, pensamiento que había terminado al mismo tiempo que la II Guerra Mundial, y que entendía que la defensa de la minoría no es menor que la de la mayoría en un estado federal. Piñeiro nos dejó hace 19 años, pero el resultado de ese imaginario partido (encuentro sería más correcto) entre nacionalistas y federalistas no tiene visos de resolverse hasta la prórroga.

Los forofos (mayoritariamente forofas) de tan colorista disciplina textil tienen una cita el sábado en la real villa. La Asociación Española de Patchwork ha elegido la localidad para celebrar lo que llaman el día de la amistad. Dolores Salgueiro, una de las profesionales gallegas de la especialidad más conocida, es una de las encargadas de organizar el encuentro, en el que esperan que participen centenares de personas, muchas de ellas llegadas desde allende el Padornelo.

Además de compartir experiencias, aprovecharán para coser un tapiz representativo de Galicia, cuyo contenido me adelanta Dolores Salgueiro mientras trabajaba en él con varias de sus alumnas: Tendrá un fondo que imitará la piedra con ventanas abiertas el resto del mundo. No faltará un faro romano, en este caso la torre de Hércules, ni un barco de pesca, ni unas gaitas, ni la puerta de la catedral con peregrino y todo, ni...

Está previsto que participen en la sesión de costura del sábado unas 60 personas. La operación se iniciará a las 10.30 horas, en el hotel Bahía. Casi seguro que entre ellas esté Rosario Casanova, presienta de la asociación española, que casualmente acaba de regresar de Estados Unidos, donde el patchwork tiene especial predicamento, de participar en un curso.

A última hora de la mañana está prevista la inauguración de una muestra de tapices en los locales de la Capitanía. Por la tarde se celebrará la asamblea general de socias, a cuyo término compartirán una cena de gala abierta a todo el que quiera participar. Siempre que haya plazas, claro.

La viguesa Marta Bernárdez y su pequeña Helena han sido las ganadoras de la iniciativa que puso en marcha el Centro Gran Vía con motivo del Día de la Madre. Ambas acudieron ayer a recoger el premio, una consola Wii y un fin de semana en un balneario.

No podía imaginar un regalo mejor una mujer que hace dos meses y medio decidió tener a su niña bajo el agua en el hospital del Salnés. Seguro que Marta tardará en olvidar su primer Día de la Madre que además coincidió con su cumpleaños. A pedir de boca.