Las aseguradoras y fondos de pensiones españoles movieron en el 2008 una cifra de negocio próxima a los 43.000 millones de euros. Anualmente, estas empresas admiten la pérdida de varios cientos de millones por estafas de sus propios clientes. La patronal del sector, Icea, acaba de premiar a los mejores investigadores privados o los que resolvieron mejor los asuntos más complejos. Este año, uno de los galardones de excepción lleva acento gallego. El despacho vigués de detectives Investigación Zentral, liderado por el profesor de Ciencias Policiales y Detectives de la Universidade de Vigo Armando Freiría, recibió el pasado viernes el diploma especial a la detección de fraudes.
La actuación premiada finalizó con la condena judicial, en la vía penal, de B.?P.?F., como autora de un delito de simulación de robo y otro de estafa en grado de tentativa.
Ocurrió en el municipio pontevedrés de Gondomar. Los detectives probaron que la titular de una póliza con la compañía Aegón (actualmente Reale) presentó una falsa denuncia de robo en una cafetería y fingió un atraco que jamás llegó a producirse. Las pesquisas consumieron varios meses de trabajo, pero su resultado fue demoledor. Las pruebas periciales y testimoniales no dejaron lugar a dudas para los jueces.
El director operativo de Zentral, Armando Freiría, subrayó la «labor de colaboración» que realizan los detectives con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Y calificó de «inversión» la contratación de este tipo de servicios profesionales para descubrir las estafas de las que son víctimas habituales las aseguradoras.
Simulación de lesiones y bajas fingidas (absentismo laboral) completan, junto a los fraudes y las estafas, un extenso abanico delictivo que tiene siempre por objeto cobrar las indemnizaciones pactadas en las pólizas de seguros.
«Estas actuaciones de engaño las pagamos todos mediante el incremento del coste de las pólizas o la reducción del fondo de pensiones, y generan un riesgo de convertirse en un modelo de vida en la actual situación de crisis económica», señaló Freiría.
Este año, la crisis redujo el crecimiento de las pólizas de vida al 4,9% y hundió un 7,3% los seguros de automóvil, arrastrados por el brutal descenso de matriculaciones. El mayor crecimiento (cifrado en un 5,7%) se detectó en los contratos relacionados con la salud.