En los 13 años que lleva en Vigo, trabajó en hostelería, servicio doméstico, empresas de limpieza e incluso de administrativa
12 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Tardó menos tiempo en llegar desde Colombia a Europa que después a Vigo. Utilizó un visado para la República Checa y luego viajó en tren hasta Alemania. Prosiguió en autobús a Barcelona y también en ese mismo medio de transporte hacía su punto de destino. Rubí Guzmán Soto siempre quiso emigrar a Galicia. Fue el verdor del paisaje gallego lo que la animó, además de los documentales de la ría viguesa que había visto en la televisión. Solía decirle a sus amistades que «para Vigo me voy, si algún día me marcho de mi tierra». Su abuelo tenía descendencia luguesa. Es natural de Santiago de Cali (capital del departamento del Valle del Cauca).
Dice que una amiga colombiana le facilitó el dinero para el pasaje y que vino para trabajar en un hotel. Pero, a los pocos días, la cogió la policía sin papeles. Le acarreó una multa al dueño del local y a ella, una orden de expulsión. «Solo llevaba aquí tres días, pero me busqué un buen abogado y, con un contrato de trabajo, conseguí arreglar la situación», afirma. Debutó como empleada en el servicio doméstico, cuidando a una señora mayor en Vilasobroso. «Estuve año y medio con esa persona, que tenía problemas de alzhéimer», señala.
Luego hizo de niñera en Vigo, encargándose de los dos niños de una doctora que trabajaba en Baiona. Un año más tarde, siguió haciendo lo mismo, pero con dos niñas de otra familia. Así pasó otros doce meses antes de buscar otro empleo, aunque avisó con tiempo. «Alguna gente piensa que los extranjeros recién llegados somos ignorantes, porque nos pagan lo que quieren. En aquel tiempo me pagaban 87.000 pesetas, aunque tenía que estar interna», explica.
También trabajó como camarera de habitación en algún hotel, en empresas de limpieza y como ayudante de cocina en varios restaurantes. «Estuve dos años de baja y casi me dan una invalidez, pero no la conseguí por unos pocos meses. Tengo las dos manos operadas del túnel carpiano, lo que me ha derivado en un problema de artrosis, osteoporosis y una fibromialgia», argumenta.
Revisión médica
Pronto pasará otra revisión médica para optar a una paga de invalidez. «Confío en conseguirla, porque ya llevo con estos problemas unos cinco años. Supongo que me darán una paga mínima, debido a que he cotizado a la Seguridad a Social un período de seis años», manifiesta. Esta situación asegura que no le permite hacer grandes esfuerzos, por lo que se vio obligada a pedir una ayuda familiar. Vive con sus dos hijas (una trabaja en una empresa de telefonía móvil y la otra estudia).
Confiesa que necesita hacer muchos números para llegar a final de mes. «Desempeñaba un trabajo de dos horas diarias en una firma de la limpieza y me lodescontaban de la ayuda familiar, para que pudiese continuar cotizando a la Seguridad Social. Pero la situación está tan mal, que me mandaron al paro. Ahora estoy cobrando unos 200 euros al mes y no me llega ni para hacer la compra», afirma apenada.
Lo que más le preocupa ahora mismo es que no está al día en el pago del alquiler de la vivienda. Además, teme por el futuro de su hija más joven, «porque, con la nueva Ley de Educación, no podría acceder a una beca para ir a la universidad y ya le falta muy poco para concluir el bachillerato».
En Colombia, Rubí Guzmán desempeñó distintos trabajos como secretaria. También tiene conocimientos de auxiliar de enfermería, aunque no convalidó este título en España. «En Vigo ya llevo 13 años y también estuve empleada como administrativa en una empresa de construcciones y reformas, pero la crisis nos hundió», lamenta.