El fenómeno se expande tras una década de actuaciones en «petit comité»
09 may 2009 . Actualizado a las 01:53 h.La guarida del amor
, Tattú o El culo manchado de caca son algunos de los hits de un dúo vigués que empezó de broma (y en secreto) a imitar la música que más asco les daba, practicando una nueva forma de placentero masoquismo con la que se entretenían en sus grabaciones caseras.
Beni Gago y Gonzalo «Gonzo» Alonso ya llevaban muchos años en diferentes formaciones. Se conocían desde los 90, cuando andaban embarcados en formaciones de rock heavy y rock progresivo, e hicieron buenas migas. Gonzalo, que «militó» en Killer Barbies «y todavía estoy porque el grupo está en stand by , pero no desaparecido», explica que lo suyo nada tiene que ver con personajes como Rodolfo Chikilicuatre. «No somos un producto, y no pretendemos llegar a ninguna parte. Nuestra meta es divertirnos y compartirlo con el público, y si además ganamos dinero, mejor, pero nunca nos lo planteamos así. Por otra parte, nuestras canciones están muy trabajadas, tanto las letras, como las melodías o los arreglos», asegura la mitad de este dúo que aunque parezca increíble, lleva haciendo apariciones estelares desde hace casi una década hasta que la cosa fue tan lejos que ya no hubo forma de esconderse. El boca-oreja y las nuevas tecnologías hicieron por ellos lo que antes requería una costosa campaña de márketing de una multinacional. Alféizar asomó sus piernas peludas del armario hasta que quedó a la vista el cuerpo entero y ese vestuario imposible con el que aderezan sus actuaciones. En Youtube se pueden ver algunas de sus actuaciones y el videoclip que realizaron con ellos los alumnos de Comunicación Audiovisual de Pontevedra. El fenómeno Alféizar ya es imparable. Su único disco, grabación casera con calidad profesional, ha ido creciendo hasta contar ya con una docena de temas que se añaden a su leyenda.
Beni y Gonzo llevan varias vidas paralelas, porque además de de sus profesiones (el primero es delineante y el segundo, diseñador, pintor y muralista), tienen otro proyecto musical juntos: Volvox, «en plan chill out instrumental», explica, «y ahora también grabamos cuñas publicitarias», añade.
En sus primeros años, la pareja contó con la colaboración para la puesta en escena de la actriz Iria Pinheiro, más tarde de dos amigos que se vestían de gogós, y ahora tienen a otras dos espectaculares acompañantes: «La Jenny y la Yumi», para redondear las coreografías. Porque en Alféizar, la música cuenta, pero la puesta en escena también. Camela o Pimpinela y otros representantes del romanticismo hortera fueron al principio sus inspiradores, pero Gonzo asegura que «ya tenemos nuestro estilo propio, nos sale el sello Alféizar sin necesidad de imitaciones».
Mañana, en La Iguana
Ellos están muy orgullosos de demostrar que cuando algo funciona y es bueno, la mejor publicidad son ellos mismos». Otra de sus características peculiares es su lenguaje: «Nos divierte meter en las canciones palabras y expresiones pasadas de moda, como demasié pal cuerpo, redondel, pitrina, sostén, achanta la mui, etc». Gonzalo también aclara que a pesar de algunas letras puedan parecer en principio de mal gusto, Alféizar no trata de meterse con nadie: «Nunca somos ordinarios. No nos reímos de nadie en particular, ni hablamos de política, ni de drogas, ni nada escabroso. Contamos historias cotidianas, de esas cosas que ocurren en la vida real y que a veces acaban siendo ridículas. Nuestras canciones tienen un argumento, con planteamiento, nudo y desenlace», aclara. Quien no les conozca aún tendrá la oportunidad de hacerlo esta semana, porque actúan en La Iguana Club mañana, viernes, a partir de las 12 de la noche. La entrada cuesta 3? y como dicen en su pasquín: «Ven a vernos y vuelve pa casa pa fardar de que nos has veido».