El Concello vuelve a arrancar los árboles en Urzaiz para humanizar

B.R.S.

VIGO

Según Jardines se trasladan a Cabral y al vivero municipal, pero nunca regresan al lugar de donde fueron retirados

05 may 2009 . Actualizado a las 11:26 h.

Los vecinos del barrio de Casablanca se levantaron ayer con otra ingrata sorpresa al ver cómo los operarios municipales se llevaban otra tanda de tilos que desde hace más de veinte años crecen en el tramo de Urzaiz paralelo a la Estación de ferrocarril. El pasado mes de abril, con el inicio de las obras de humanización, la tala salvaje comenzó delante del Hotel Lisboa y llegó hasta la altura de la calle Cuba.

Aunque las protestas vecinales fueron contestadas por el Concello con la explicación de que «los árboles que se cortan es porque o están dañados, o son muy viejos o muy jóvenes y no sobrevivirían a su trasplante», parecía que el departamento había escuchado a los ciudadanos. Durante un mes, los obreros que trabajan en las obras de humanización respetaron el resto de los árboles trabajando a su alrededor. Pero ayer se acabó la tregua. Varios residentes en la zona manifestaban su disgusto y uno de ellos añadía: «No tienen derecho a hacer esto, no se puede jugar a soy el rey de mi jardín, dependiendo del político de turno ¿Nadie se plantea consultar a los vigueses si quieren conservar su patrimonio verde?». En abril, la concejala de Jardines, Raquel Díaz, explicó que los ejemplares que se retiran se trasplantan en Cabral o en el vivero municipal, pero lo cierto es que nadie los vuelve a ver. Una vez retirados, jamás vuelven al lugar de donde fueron arrancados. Esos árboles son sustituidos por arbustos, frutales o palmeras, dependiendo de en manos de quién esté en ese momento la concejalía del ramo. Ahora la tendencia es alimenticia. En Vigo se plantarán casi 300 frutales entre perales, cerezos, manzanos, ciruelos y naranjos.