El Celta retrasa las nóminas mientras apura un acuerdo firme con Hacienda

La Voz

VIGO

La grave situación económica que atraviesa el Celta comienza a pasar factura. Por primera vez, desde que el club formuló su ingreso en la Ley Concursal, está demorando el pago de las nóminas a sus empleados prácticamente a mes vencido. Y es que ningún integrante de la primera plantilla, ni del cuadro técnico, ha percibido el sueldo correspondiente al mes de marzo.

El retraso no solo afecta al primer plantel. Las categorías inferiores y los empleados del club tampoco han percibido hasta el momento la nómina. La demora incide por igual en la plantilla del filial, la del juvenil, así como en sus respectivos preparadores y diversos trabajadores de la entidad. Todos ellos habían cobrado hasta el momento con regularidad, tal y como exige el proceso concursal.

Lo habitual es que el ingreso de las nóminas se materialice en la primera semana de cada mes. Solo en una ocasión, hasta la fecha, se produjo un retraso que en todo momento fue advertido a los profesionales por un error en la tramitación del pago. En aquella ocasión los futbolistas cobraron entre los días 20 y 22, en función de su entidad bancaria.

Esta vez ningún miembro del club ha dado un paso al frente para justificar la demora. Entre los profesionales existe la incógnita de cuánto tiempo más tendrán que aguardar. Y, a la hora de captar esa ausencia de una explicación oficial, hay sensibilidades diversas. Algunos se muestran comprensivos con la situación que atraviesa el club y no quieren dar síntomas de alarma mientras otros comienzan ya a mostrar un evidente desencanto.

El cansancio del presidente

La incertidumbre que pende sobre el futuro de la entidad comienza a pesar en el ánimo del presidente, Carlos Mouriño, que comienza a dar síntomas evidentes de agotamiento. Según diversas fuentes, el mandatario estaría avalando mensualmente con su patrimonio personal cantidades que oscilan entre los 300.000 y los 600.000 euros para hacer frente a los gastos que origina el club, sobre todo en el capítulo de personal.

La notable crisis económica que rodea a la entidad, incapaz de generar ingresos que adelgacen el compromiso del mandatario, unida a la demora que acumula el acuerdo definitivo con Hacienda, ha provocado en Carlos Mouriño los primeros indicios de hartazgo por ser el principal artífice de la liquidez que necesita el club en el proceso concursal.

El acuerdo con Hacienda ayudaría a oxigenar el futuro, pero su firma, aunque próxima, se sigue dilatando en el tiempo. El club confía en alcanzar un acuerdo definitivo, que hasta ahora no existe, en las próximas semanas. De lo contrario, la supervivencia del Celta se comprometería sobre manera. Las negociaciones continúan en la actualidad.

La situación deportiva

La difícil coyuntura económica no es el único contratiempo que está pesando en las altas instancias del consejo de administración. El mal bagaje deportivo del primer equipo y la imagen ofrecida en los últimos encuentros está retrasando la planificación de la próxima temporada, al no existir garantías evidentes de permanencia. Mouriño está molesto con el rendimiento de los jugadores por no haber respondido a las expectativas creadas.

Los últimos resultados acumulados por el equipo de Eusebio han encedido las alarmas en Plaza de España. Y es que, cualquier plan de futuro, exige como condición imprescindible la continuidad del Celta en la Segunda División la próxima campaña. Un descenso de categoría supondría la liquidación de la entidad y su consecuente desaparición.