El Celta pretende retrasar el pago de la deuda concursal una temporada

La Voz

VIGO

Con esta medida tendrá más margen para dedicarle un gasto mayor a planificar la próxima campaña

23 abr 2009 . Actualizado a las 11:12 h.

El Celta quiere ganar tiempo y no tiene ninguna prisa en acelerar los plazos del proceso concursal, ya que al dilatarlos puede conseguir que el desembolso del dinero que tendrá que pagar a sus acreedores se retrase hasta la temporada 2010-2011.

¿Qué consigue con ese aplazamiento el club? Fundamentalmente tener un margen mayor a la hora de planificar deportivamente la próxima temporada. Una vez que ha quedado descartado el ascenso a Primera División este año, el objetivo es volver a intentarlo la próxima campaña, ya que los ingresos de la máxima categoría se antojan muy necesarios para poder garantizar la supervivencia del club a medio plazo, aunque Mouriño insista en que el Celta podría subsistir muchos años jugando en Segunda.

La prórroga en el inicio del pago de la deuda debe quedar reflejada en el convenio concursal que se alcance con los acreedores, pero normalmente no hay problemas para establecerla, ya que es lo que han hecho otros clubes que han estado en concurso, como los casos del Málaga, Las Palmas y Sporting de Gijón. Incluso diferentes empresas no relacionadas con el mundo del fútbol han pactado un aplazamiento para comenzar a pagar, incluso por un plazo mayor a un año.

Los acreedores no suelen poner problemas para este acuerdo si saben que de esta forma tienen más garantías de que van a cobrar sin que la empresa, en este caso el Celta, vaya a su liquidación, porque si se diese este caso casi seguro que se quedarían sin cobrar.

La reducción del presupuesto

El club vigués tendrá que afrontar la próxima temporada una sensible reducción en su presupuesto por debajo de los diez millones de euros. Si tuviesen que empezar a pagar la deuda concursal de forma inmediata, después de firmado el convenio de acreedores, una parte de dicho presupuesto tendría que ir destinado a los pagos correspondientes, que podrían rondar los tres millones de euros aproximadamente.

Eso supondría una drástica reducción en los gastos para poder afrontar una planificación deportiva digna de un equipo que pretende marcarse unos objetivos elevados. Al retrasar un año el inicio de los pagos, hasta la temporada siguiente, podrán confeccionar una plantilla con un gasto de fichas y salarios no excesivamente inferior al de esta temporada, que está en torno a los siete millones. Podrían llegar a cerca de seis millones en esta partida, que es la más importante dentro del presupuesto de gastos.

En cambio, si tuviesen que empezar a pagar la deuda, habría que reducir el dinero destinado a pagar a la plantilla a menos de cuatro millones de euros.

Para que las cantidades destinadas a pagar la deuda no sea obligatoria reflejarlas en los presupuestos de la próxima temporada, al Celta le interesa que la fecha de la Junta de Acreedores se demore más allá del mes de junio, como parece que ocurrirá, porque aún no está cerrado el acuerdo con Hacienda.