No las quieren ni regaladas. En los próximos meses, los juzgados van a subastar una treintena de pisos y locales comerciales por impago de las cuotas de la hipoteca y que alcanzan los seis millones de euros. Pero la mayoría de las subastas quedan desiertas por falta de postores. A nadie le interesa un piso que tampoco es ninguna ganga, ya que la puja arranca con el valor de la hipoteca sin pagar. Y, en muchos casos, son pisos o locales adquiridos en el 2006, cuando los tipos de interés y el euríbor rondaban el 4% y el 5%, tasa que elevó la cuota mensual de muchos compradores justo cuando perdían sus empleos o el consumo caía en picado.
En otras ocasiones, los deudores han logrado suspender la subasta de sus bienes al convencer al plazo para que le concediese un respiro. Al banco, por su parte, le interesa cobrar antes que hacerse con un piso que no sabe si va a vender en un futuro. Estos acuerdos en el último momento con los bancos suponen que el deudor pacta la devolución a plazos de la deuda.
A mitad de precio
Algunos empresarios que han tenido que recurrir a estos acuerdos extrajudiciales con el banco para salvar su negocio se molestan porque les tilden de «morosos». Su trabajo y sus desvelos no han podido con la marea de embargos y los desahucios que arrastra la crisis.
Los juzgados de lo Civil también tienen constancia de un tercer fenómeno. Que los bancos, ante al ausencia de postores, se hagan con los pisos y luego los revendan o traspasen a terceros. La ley dice que si una subasta judicial queda desierta, los acreedores pueden adquirir el bien a la mitad del precio de la puja. Si un piso debe 100.000 euros de hipoteca, el banco puede adquirirlo por 50.000 euros. El negocio reside en que la ley permite que, dentro de un plazo establecido, se lo pueda revender a un tercero, por ejemplo, por 60.000 euros, con lo que todos obtienen un beneficio.
Este sistema podría explicar porqué hay tantas subastas desiertas si todos saben que el banco puede venderlo a un tercero por un precio más barato unos días después.
Información pública
Los juzgados no llevan una estadística de las subastas celebradas, por lo que la única información disponible son los edictos que figuran colgados en los tablones a la vista del público. En los últimos meses, han salido a subasta un edificio en obras por un valor superior al millón de euros, un local industrial por 800.000 euros y pisos o chalés por una media entre 120.000 y 200.000 euros.