No se puede decir que las enfermedades mentales sean raras, pero es cierto que la gran mayoría no son dolencias graves
02 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los datos son tan contundente que cuesta pensar que los enfermos mentales son bichos raros, seres marginales o personas ajenas a la sociedad. De todas las recetas que firmen hoy los médicos de los centros de salud de Vigo, la cuarta parte será para un medicamento relacionado con una enfermedad mental, un psicofármaco. Otro dato: uno de cada cinco personas va en algún momento a la consulta del psiquiatra.
Pero lo cierto es que el número de ingresos por estas enfermedades es mínimo. Menos del 2% de las consultas acaban traduciéndose en un ingreso. Esto da una idea del tipo de enfermedades que tratan los psiquiatras de Vigo. La gran mayoría no son graves. «Un trastorno mental puede ser un insomnio o un cuadro de ansiedad», explica el jefe del servicio de la unidad de hospitalización psiquiátrica del Nicolás Peña, Tiburcio Angosto.
Pero también hay enfermedades graves. Son esas las que se ingresan. El 60% responden a un perfil psicótico (enfermedades como paranoia o esquizofrenia). Hay un segundo grupo de dolencias que acaban requiriendo un ingreso en el Nicolás Peña o el Meixoeiro, que son los trastornos bipolares y las depresiones graves y suponen el 25%. El resto son los trastornos de la personalidad. En todas ellas muchas veces se manifiestan tendencias agresivas, tanto hacia el propio paciente como hacia los demás.
Además están los llamados crónicos, pacientes en rehabilitación que viven en el hospital Rebullón. A los psiquiatras les gustaría que muchos de esos pacientes pudieran trasladarse a residencias, para que las 71 camas del Rebullón sean realmente para rehabilitación.
En todo caso, ¿por qué hay tanta gente afectada por enfermedades mentales? La respuesta más precisa es que hoy se detectan mejor. Y hay problemas de la vida diaria que son de salud mental. Aunque los médicos rechazan de plano que todo deba ser tratado. Un ejemplo que ofrecen los profesionales: si alguien es un maniático del orden, no necesariamente tiene un problema psiquiátrico. Puede serlo en la medida en que trastoque las relaciones con los demás. O el dolor. ¿Acaso no es normal el dolor por la muerte de alguien?