La empresa le ha dibujado un panorama desolador al comité pese a los supuestos avances en la concursal
19 feb 2009 . Actualizado a las 20:19 h.La dirección del Celta ha amenazado al comité de empresa del club con un expediente de regulación de empleo si no firman su propuesta de convenio del año 2008, que no contempla ni el incremento del IPC, algo que consta desde siempre como punto mínimo en el convenio. El aviso fue realizado -según desvelaron fuentes de la CIG ajenas a la entidad- en la única reunión que ha tenido lugar hasta el momento y ha situado en una disyuntiva a los trabajadores, que además, y por primera vez, no han percibido el pago del último mes, una situación que ya se había dado en diciembre con los empleados de la Fundación Celta de Vigo. Al personal deportivo de la entidad tampoco le fue abonada la nómina del último mes.
Los trabajadores del Celta están sin convenio desde el 31 de diciembre del 2007. El propio club pidió una moratoria, sin incremento salarial en el 2008, debido a que la sociedad iba a entrar en el proceso concursal. Aunque la prórroga en un primer momento era de seis meses, al final el asunto quedó aparcado hasta este año. En la reunión el representante del club, su director general, no presentó las cosas de color de rosas. Pese al anuncio de los acuerdos con el Concello y Caixanova, desveló que el club tenía problemas de viabilidad. En base a esas dificultades solicitó que la subida se situase por debajo del IPC anual, que hasta la fecha siempre había servido de punto de partida para la negociación. Ante la negativa de la mayoría del comité de empresa (consta de cuatro representantes del sindicato nacionalista y uno de Comisiones Obreras) el club amenazó con poner en marcha un ERE que podría afectar a cualquiera de la treintena de trabajadores no deportivos que constan en la nómina del club.
Desde la reunión en cuestión el asunto ha quedado bloqueado. Nadie ha movido pieza, únicamente a principios de esta semana se celebró una asamblea de trabajadores, porque al enquistamiento del convenio hay que añadirse ahora la primera nómina impagada. Nadie cobró el mes de enero a excepción del personal de la Fundación, que había tenido un sensible retraso con el dinero de diciembre. En teoría el impago se debe a un defecto en una transferencia, ya que a falta de recursos es Carlos Mouriño quien está sufragando todos los gastos del club en la actualidad.
En teoría, el primer mandamiento de los clubes inmersos en la Ley Concursal es estar al día en todos los pagos con los trabajadores, algo que por primera vez no se ha cumplido.
Llama también la atención que la amenaza de un expediente de regulación de empleo llegue cuando en teoría el club está a punto de salir del proceso concursal, circunstancia que espera concretar a finales de primavera. En los otros clubes adscritos a la concursal que recurrieron a un ERE, el expediente se activó nada más entrar en el proceso e incluso constaba en los respectivos planes de viabilidad.
El dato todavía ha sembrado más la alarma en el seno del comité de empresa y en el colectivo de trabajadores, que se encuentran con la espada de Damocles encima. Firmar el convenio para asegurar el puesto de trabajo o luchar por un aumento salarial con el riesgo de terminar en la calle. El precedente de un reciente despido en la Fundación es un síntoma más de alerta.
Por el momento no hay fecha definida para una nueva reunión, aunque todo indica que será antes de final de mes. Pudiera ser la definitiva.