Exhibiendo las dosis de sangre fría necesarias para ello, una persona desconocida se personó en la mañana del lunes en el refugio de animales de A Madroa, uno de los puntos del municipio donde los últimos temporales han causado mayores desastres. Docenas de árboles cayeron derribados por el viento y originaron daños en las instalaciones y otros quedaron tirados por los alrededores, motivo por el cual varios operarios se encontraban en ese momento recogiendo la madera. También se encontraba allí uno de los colaboradores del refugio.
Esta persona aseguró con aplomo que venía de parte de la comunidad de montes de Teis a recoger la madera allí apilada. De hecho, en los últimos días los troncos habían sido cortados y se encontraban listos para su traslado y aprovechamiento como madera.
La pretensión sonó absolutamente normal a los tres empleados de Simco (concesionaria municipal del mantenimiento de los montes comunales) y al colaborador del refugio, por lo que no pusieron impedimento alguno. Con toda tranquilidad, esta persona utilizó la grúa de la que venía provisto el camión y procedió a cargar y estibar los troncos.
La operación, como es fácil imaginar, no fue rápida. Consumió aproximadamente una hora o quizás algo más a partir del mediodía. Aunque no existen datos exactos se calcula que este hábil caco se hizo con unos diez o doce mil kilos de acacia, un árbol poco valorado para madera pero que al parecer da un magnífico resultado para quemar en las chimeneas.
Cuando unas horas después los responsables de la comunidad de montes se enteraron de lo ocurrido no salían de su asombro. «¡A plena luz do día, se alomenos pasara de noite...!» se lamentaba uno de ellos mientras realizan indagaciones de todo tipo para intentar identificar al autor del hecho.