PSOE y BNG en este caso están de acuerdo, pero puede no ser suficiente. Ante el inmediato traspaso de la ETEA a la Xunta y el Concello ambos partidos exigen que las instalaciones deportivas que recibirá el gobierno local se encuentren en estado de utilización. Este es el cabo suelto de un proceso que tras varios años de espera se va a resolver en vísperas de unas elecciones.
La petición municipal, sin embargo, se estrella contra el muro de una Zona Franca a la que desde hace tiempo no hacen mella las demandas del Concello. Se negó en su momento a ceder provisionalmente las instalaciones deportivas, tampoco las ha mantenido y llegada la cesión todo hace indicar que precisarán una inversión elevada para que puedan utilizarse.
A fin de resolver la situación el alcalde propuso en la reunión del pleno de Zona Franca que se encargase al comité ejecutivo de este organismo que estudiara la fórmula para entregar las instalaciones deportivas «en estado de uso razonable». Una fórmula vaga pensada con seguridad para que tenga más posibilidades de salir adelante. La pega es que la votación favorable no fue unánime por la abstención precisamente de la delegada del Estado en Zona Franca, Teresa Pisano.
A fin de meter presión el líder del Bloque, Santiago Domínguez, solicitó una reunión urgente del comité ejecutivo para tomar una decisión. De este órgano de dirección reducido forman parte el propio Domínguez y el alcalde junto con Pisano además de representantes de la Cámara de Comercio, puerto, Facenda y el Consorcio.
Lo que nadie sabe todavía es cuanto costará reparar las instalaciones deportivas, algo que un técnico del área municipal de Deportes evaluará en los próximos días. En cualquier caso, el campo de fútbol tendrá que ser dotado de hierba sintética, gradas y vestuarios, lo que no difiere mucho de hacerlo nuevo. Lo mismo ocurre con la piscina, una instalación delicada y más cuando tiene años y lleva un lustro sin mantenimiento alguno. Por último, en el pabellón hay goteras y existen numerosas deficiencias.
Aunque nadie ha querido avanzar una cifra, en el supuesto de querer hacer bien las cosas podrían hacer falta unos cinco millones de euros, cantidad importante pero no excesiva en un proyecto que en conjunto rondará los cien millones: 30 para pagar la cesión a Zona Franca, otros tantos del túnel de Julián Estévez y lo que cueste poner en marcha la Cidade do Mar.