La Escuela de Comercio nació en 1920, 63 años después de que la ciudad la reclamara. Pronto, Vigo se movilizaría otra vez para pedir un grado que ampliara su oferta docente. Hoy aspira a no desaparecer
La ubicación definitiva. Después de 22 años de peregrinaciones por distintas sedes, la Escuela de Comercio se ubica en el edificio actual. El proyecto lo hizo el arquitecto Jenaro de la Fuente, cuando era alcalde Luis Suárez-Llanos. La financió el Ayuntamiento. Tenía un piso menos que ahora.
Más pisos, pero sin las letras de la entrada. Ha sufrido múltiples reformas. La más evidente, el añadido del tercer piso, unos pocos años después de abrir. Se ha ido llenando de anexos. Aun así, las instalaciones no llegan para dar cabida a todos los alumnos del centro. | m.?moralejo
Hoy Empresariales está en conflicto, pero su actitud peleona viene de viejo. También sus frustraciones y sus golpes de bruces contra la Administración. El Ayuntamiento ya reclamaba en 1857 una Escuela de Comercio para Vigo, según consta en el libro de actas de la época. La Cámara de Comercio la reclamó insistentemente en distintos escritos. No nació hasta 1920. La historia de la escuela de Torrecedeira es la historia de la reivindicación incesante. Con Peritos, fue el germen de la Universidad de Vigo.
La escuela ha recuperado las movilizaciones. El centro quiere convertir la actual diplomatura en un grado en Comercio o en Empresariales para adaptarse al plan Bolonia, que pretende homologar los estudios de toda Europa. Esta circunstancia aún no entra en los planes del rectorado de la Universidad de Vigo, lo cual aboca al cierre a la escuela.
Pero Torrecedeira lleva toda la vida mirando hacia Europa. Ya lo hacía la primera Escuela Pericial de Comercio, que otorgaba el título de perito mercantil y ni siquiera se ubicaba en esa calle. Los setenta alumnos que la estrenaron en 1920 debían estudiar inglés y francés, porque ya entonces se daba una gran importancia a los idiomas. Hasta el punto que el cónsul de Portugal en Vigo pedía en 1923 que se enseñara también la lengua lusa. En 1926 dos alumnos fueron becados para viajar a Francia. Fueron los primeros Erasmus de la ciudad.
Pero el primer curso ya empezó unos días tarde por falta de personal. En esta época, los profesores y los alumnos pronto se dan cuenta de la falta de medios, lo que lleva al estudiantado a su primera huelga, en el curso 1922-23. Apenas acaba de nacer la escuela y la ciudad ya empieza a moverse para conseguir el grado profesional, que forme profesores mercantiles, lo que supera al peritaje.
Vigo se moviliza por el grado
Como ahora, se moviliza la ciudad, que entiende que Vigo necesita formar profesionales adaptados a las necesidades de las empresas. El Concello, la Cámara de Comercio y los diputados reclaman el grado profesional hasta que el Gobierno lo autoriza diez años después, en 1932, y se convierte en Escuela Profesional de Comercio.
Comienza entonces una larga peregrinación de sedes: la Escuela de Artes y Oficios, un local en García Barbón 9, otro en la misma calle, vuelta a la Escuela, traslado a los Padres Redentoristas de Pi y Margall... En 1940 se empieza a hablar de Torrecedeira. Dos años después, se construye la actual escuela.
Pronto se queda corta: solo cinco años después ya se añade el tercer piso, como recuerda la ex directora Pilar López, en su libro Estudios Mercantiles y Empresariales en Vigo . Hasta los estertores del franquismo, la escuela vive una época con menos reivindicaciones, con una oferta de estudios ya consolidada.
En 1972 llega la tercera refundación, que la convierte en Escuela Universitaria de Estudios Empresariales. Como las otras 27 escuelas de Comercio de España, se integra en una universidad, en este caso la de Santiago. La de Vigo nacerá en 1989. Hasta entonces tendrá tiempo de notar la falta de espacio, porque varios cursos de Ciencias Económicas y de Filología pasan a impartirse en Torrecedeira. Hay varias ampliaciones del edificio.
A por el noveno plan
Desde 1920 hasta hoy acumula ocho planes de estudios, quince directores (dos mujeres) y una cifra récord de 2.116 alumnos en un año académico (1996-97).
La obsesión siempre fue la empresa. Ya en 1857, hace hoy 152 años, el Ayuntamiento advertía de la necesidad de la escuela: «Tanta utilidad debe reportar por las circunstancias especiales que reúne esta Plaza Mercantil siendo la primera de la Provincia y por tener el mejor puerto del Océano, frecuentado por una navegación importante de todos los países, que [la Escuela] ofrecería a los alumnos facilidad en aplicarse la teoría a una práctica viva y constante».
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