El responsable de Tranvías recuerda muy bien todo lo relativo a los tablones que acabaron en Castrelos. «Además de pino tea se conoce también esta madera como pino de Monterrey o de Oregón. Exactamente no conozco la fecha en que llegó a Vigo para La Panificadora, pero tuvo que ser entre los últimos años veinte o primeros de la década siguiente».
Asegura que llegaron troncos completos que fueron convertidos en listones en la carpintería que existía dentro de la fábrica. Insiste en que fueron tratados de forma especial para garantizar su conservación «y para ello estuvieron seis meses sumergidos en gasoil; después, durante toda su existencia en La Panificadora, eran barnizados a diario, con lo su estado en 1981, cuando se cerró la factoría, era óptimo, algo que confirmó la empresa de Barcelona que se encargó de su reinstalación en Castrelos».
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