Utiliza la pintura como un medio para expresar su sensibilidad. Y pinta para comunicar sentimientos. Sus cuadros reflejan varios estilos pictóricos; algunos de inspiración propia y otros son copias de pintores consagrados. Xoana Mercedes Pereira Garrido (37 años) puede encontrar su inspiración en cosas tan sencillas como el agua rompiendo mansamente contra las rocas o en las hojas secas de los árboles revoloteando por el suelo, para luego plasmarlo en sus obras. Expone en la Casa da Xuventude hasta el próximo día 22. Además le ha puesto música en la sala para configurar su atmósfera artística. -¿Desde cuándo siente esa inquietud por la pintura? -Desde mi niñez. Supongo que le sucederá lo mismo a todos los niños cuando empiezan a ir a la escuela porque a todos nos gustaba hacer dibujos y colorearlos. Además tenía facilidad para dibujar. -¿Y en qué momento se lo tomó más en serio? -Fue al acudir a la Academia Nuevo Arte de Antón Pulido porque descubrí la luz y también el significado de los colores. Es como darle vida a un cuadro y, cuando sucede con algo que hace uno mismo, resulta genial. Permite producir emociones, incluso aunque se trate de una obra copiada de otro autor. Me hace sentir bien el hecho de que también le guste a otra gente. -¿Recibió algún consejo de Antón Pulido? -Sí. Me dijo que al pintar me liberase de lo superfluo y que me centrase en lo esencial. Hasta se puede extrapolar a la propia vida. -¿Es su primera exposición? -No, ya había hecho una antes del verano en la Casa das Mulleres. -¿Cuántas obras presenta en la Casa da Xuventude? -Se trata de 14 cuadros, entre algunos que son copias de otros autores y los originales. -¿Qué técnicas emplea? -Casi siempre se trata de óleo sobre lienzo, aunque también me gusta el carboncillo. -¿Sabía que el cuadro de la «Maternidad», que pertenece a la época azul de Picasso, se vendió en una subasta en Nueva York por cerca de 25 millones de dólares? -Yo no pinto por dinero. Es una necesidad vital que tengo. Además tampoco me atrevería a decir que mis cuadros sean un arte, simplemente se trata de una forma de comunicación. Lo copié por su modernidad y porque me inspiraba una gran ternura. -¿A qué se dedica aparte de la pintura? -Estuve trabajando en la Casa da Acollida, pero ahora me encuentro en el paro. -¿Algún momento en especial para desarrollar sus obras? -Prefiero pintar con la luz del día y cuando me apetece. -¿En qué se inspiró para pintar el «Niño mirando por la ventana»? -Fue una foto de la escuela rusa. Y creo que refleja los valores clásicos de la literatura de ese país. Representa el mundo que se le abre a la infancia. -¿Por cuál siente predilección? -El del agua porque es una simbología de los sentimientos. -¿Parece asustada en su autorretrato? -(Risas). Sí, soy un poco asustadiza. Quise plasmar las vistas desde el mirador de A Laxe.