Óscar Pereiro y Borja Oubiña se cambian las camisetas

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

Era uno de los sueños pendientes de Borja Oubiña. Ya no. Desde ayer podrá hacerlo cada vez que se lo pida el cuerpo. Y no porque el centrocampista celeste haya decidido cambiar el balón de reglamento por la bicicleta, sino por pura amistad. La que le une desde hace tiempo a Óscar Pereiro.

Las filigranas que a fuerza de pedal ha hecho éste último por las carreteras galas le han permitido vestirse de amarillo en varias etapas, por no hablar de la que tenía que haberlo hecho en los Campos Eliseos y que, por culpa de una incomprensible burocracia, se retrasó lo indecible.

El caso es que Oubiña había expresado en voz alta más de una vez lo mucho que le gustaría hacerse con uno de los maillots dorados de su amigo Óscar. Casi tantas como éste le había dicho que sí, que lo diera por hecho. Ayer, al fin, para sorpresa de Borja y con luz y taquígrafos, cumplió la promesa.

El futbolista, junto con otros deportistas, había acudido a la presentación de la carrera popular que organiza la fundación que lleva el nombre del ciclista y que se celebrará el día 13. No llegó Borja con las manos vacías. Llevaba como regalo una camiseta, firmada por todos los jugadores del Celta (la de la bandera de Vigo), con el fin de que se subastara el citado día 13.

Pereiro puso entonces cara de «ahora te vas a enterar» y, después de agradecerle el regalo, le dijo «no te vayas, que yo también tengo algo para ti». Fue cuando desenfundó el maillot amarillo y cuando Oubiña se quedó sin respiración. Ya puede dar fe de que los Reyes Magos existen. Pues sí.

En concreto en la calle Carral. Contaba hace unos días, a propósito de la apertura de otra tienda especializada, que los chocolateadictos estábamos de suerte. Hoy rectifico: estamos de resuerte. Y es que desde ayer la ruta del chocolate cuenta con una nueva estación en la ciudad por obra y gracia de María Jesús Huerta, que es la persona que ha hecho la apuesta comercial.

«Sí, ya sé que estamos en un momento económico delicado, pero si se superó el crack del 29 cómo no vamos a superar esta crisis», afirmaba mientras daba los últimos toques al llamataivo escaparate. Además, como buena integrante de la nómina de fans chocolateras, añadía que «el producto se vende solo». Después de unas risas cómplices (Eduardo, su marido, dirige un reconocido centro de negocios), convinimos ambas en que si al final la cosa no va sobre ruedas, la culpa no será de los asesores. Mejores no ha podido tenerlos.

Xocoa, que así se llama la franquicia, es un término que acuñaron los inventores del proyecto. Es una mezcla de las palabras cacao y xocolata (chocolate en catalán).

Subraya María Jesús que la base de la filosofía de la firma, al margen de la calidad, es la originalidad. En el diseño y el colorido de los envoltorios, pero también en el producto. De hecho, hay pocos sabores que se les resistan, incluidos los de pétalos de rosa o de tequila, limón y sal. Jengibre, romero, canela o té verde son otras posibilidades. Va a ser imposible resistirse al pecado de la gula.

Por si fuera poco, en Xocoa hay también alimento para el resto de sentidos gracias a sus apartados cosmético y aromaterápico. Las estrellas del primero son el gel de baño, la crema corporal hidratante o el bálsamo labial, en tanto en el segundo las reinas son las velas aromáticas.