La quiebra del Banco Privado Portugués amenaza la cesión de la colección Ellipse al Marco

Miguel Á. Rodríguez Jorge Lamas

VIGO

La gran apuesta del Museo de Arte Contemporáneo de Vigo por hacerse con la mayoría de los fondos de la colección Ellipse durante los próximos cinco años podría venirse abajo por la crisis de liquidez por la que atraviesa el Banco Privado Portugués, propietario legal de la Fundación Ellipse. Este rosario de 676 obras de arte que iban a llegar al Marco en régimen de cesión acarrearían para el museo vigués un coste anual de 200.000 euros que cubrirían los gastos de mantenimiento, transporte y seguros.

Pero el resultado de la operación está más en el aire que nunca. De hecho, el presidente del BPP, João Rendeiro, avanzó ayer la posibilidad de que la colección Ellipse sea uno de los activos que la entidad se vea obligada a vender dentro del plan de viabilidad que debe presentar con urgencia ante el Banco de Portugal.

El BdP rechazó esta semana la ayuda solicitada por el Banco Privado Portugués, que requería una inyección de 750 millones de euros con cargo al plan anticrisis aprobado por el gobierno luso y dotado con 22.000 millones de euros.

Como máximo, el apoyo financiero no superará los 45 millones. Pero para ganárselos, la entidad financiera está obligada a diseñar un plan de recuperación de su maltrecha situación financiera. Y parece irremediable que la colección Ellipse forme parte de los activos a enajenar para insuflarle oxígeno al banco en forma de liquidez.

El gobernador del Banco de Portugal, Vítor Constancio, subrayó el lunes que el organismo que dirige busca una solución para el BPP, pero ésta en ningún caso supondrá incluir a la entidad en el ámbito del programa de garantías estatales a la banca.

El mazazo del BPP llega después de que hace solo unos días el Gobierno portugués decidiese nacionalizar el Banco Portugués de Negocios, una pequeña entidad privada que acumulaba pérdida de 700 millones de euros y que se ha convertido en la primera víctima de la crisis financiera internacional en el país vecino.

Ahora el banco presidido por Rendeiro podría ser en el segundo en caer, y con él el gran proyecto del Marco vigués. Además, la crisis del BPP ha hecho aflorar datos poco conocidos hasta ahora sobre la Fundación Ellipse. Ayer se supo que fue creada en el año 2004 como un fondo de inversión internacional con sede legal y fiscal en Holanda. Un total de 30 inversores privados de Portugal, Brasil y España aportaron entonces 20 millones de euros para comprar obras de arte. La intención era moverlas por museos y revalorizarlas con el tiempo para hacer negocio. Los socios pretendían recoger los beneficios al término del 2008. Pero a mitad de camino el ahora presidente del BPP, João Rendeiro, optó por que el banco se hiciera con la colección para crear un centro de arte contemporáneo privado que ahora tiene sede en Alcoitao, municipio próximo a Cascais.

La falta material de espacio para albergar todas las obras de arte facilitó el acuerdo de cesión al Marco vigués de una parte de este patrimonio a cambio de que la institución gallega asumiera unos costes fijos.

El pasado junio, Concello y Marco anunciaron el proyecto, primero de esta envergadura acometido por el Marco en lo que podría interpretarse como un cambio de rumbo en la estrategia del museo. La colección, según el BPP, podría valer hoy hasta diez veces más de los 20 millones iniciales. Sin embargo, en medios bancarios portugueses se especulaba ayer con que la crisis del mercado no le otorgue un valor real a las obras de arte superior a 30 millones.

El BPP está obligado a diseñar su plan anticrisis en pocos días y, según todos los pronósticos, tendrá muy difícil salvar el bache sin poner en venta su tesoro de arte contemporáneo.