El Concello quiere dejar sin subvención a la Federación de Asociaciones de Vecinos por primer vez desde que nació en 1988
23 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Es ya casi algo inevitable: el PSOE se hace con el Gobierno local y el movimiento vecinal se echa a temblar. Ocurrió con Javier Pedrido, cuando el otrora responsable de la concejalía de Participación Ciudadana bajo el mandato de Manuel Soto amenazó en los ochenta con recortar las ayudas a las asociaciones que no pasaran por el aro. Después, en el 2000, el intento de la edil responsable del ramo, Isaura Abelairas, de asumir el reparto de las subvenciones culturales a las asociaciones de vecinos, dejando de lado a la Federación, motivó manifestaciones y un encierro en la alcaldía, de esos que de vez en cuando dejan claro cual es el peso de dichas organizaciones en la gestión de la ciudad. Y precisamente, como a Abel Caballero es público y evidente que culpa a dicho peso de los atrancos que históricamente encuentran algunos proyectos en la ciudad, se ha lanzado a la conocida aventura de intentar minar la unidad de un movimiento tan ligado a la democracia y a la participación activa en la ciudad como los propios partidos políticos.
Pese a todos los intentos de domesticación de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Vigo, nunca antes dicha organización había dejado de contar con la ayuda económica del Ayuntamiento para ejercer una tarea que el propio consistorio no ejerce, quizás porque no se pueda privatizar. En unas épocas contaron con mayores subvenciones, en otras con menos, pero la idea de cerrar el grifo por completo a la Federación no tiene antecedentes desde que nació en 1988.
El anterior secretario comarcal de UGT en Vigo, Santos Héctor Rodríguez, es el nuevo verdugo del movimiento vecinal y precisamente por eso, por su condición de ex sindicalista, de ex luchador en favor de la base, en la Federación no dejan de hacerse cruces con que no se inmute al poner en peligro, y con la que está cayendo, alguno de los seis puestos de trabajo que mantienen la estructura de la organización vecinal.
Los 50.000 euros que recibía la Federación serán ahora repartidos por el concejal entre las distintas asociaciones vecinales y en esa estrategia el equipo de la presidenta de la Federación, Elena González, advierte que se trata del primer paso para intentar dividir y enfrentar a los distintos colectivos de barrios y parroquias, porque indudablemente unos recibirán más y otros menos y de la comparación surgirá el malestar.
Por ahora las 34 asociaciones que forman la Federación se mantienen juntas, pidiendo al alcalde que recapacite, que parta de cero y empiece por recibir por primera vez en todo su mandato a los dirigentes electos del movimiento vecinal. Le han enviado 34 cartas y preparan una segunda remesa para que vean que siguen pidiendo la paz. Ponen como ejemplo la recepción que el presidente de la Xunta hizo, junto a la conselleira de Sanidade, a la presidenta de los vecinos de Vigo, que también preside el movimiento en toda la comunidad. Pero no. Por ahora no se atisba una mínima posibilidad para, al menos, dialogar, algo que el PSOE siempre ha considerado como el principio básico de su gestión.