Un redondelano reconoce ser el autor de una oleada de robos en empresas de toda la provincia

VIGO

15 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Entre el 2001 y el 2003, decenas de empresas, naves industriales, canteras, obras en construcción... fueron víctimas de los amigos de lo ajeno. Ayer trascendió que un redondelano de 39 años, Benito G.V., reconoció ser el autor de más de medio centenar de robos en distintos puntos de la provinica de Pontevedra y, de este modo, asumió sendas condenas de un año y medio de prisión por un delito continuado de robo y seis meses y 360 euros de multa por falsedad en documento oficial.

La detención del sospechoso se produjo como consecuencia de una laboriosa investigación de la Guardia Civil a raíz de una serie de robos cuyo denominador común se situaba en el botín -herramienta propias de la construcción- y la hora en que se produccían las sustracciones. Posteriormente, el instituto armado fue recabando otros datos -descripción física, modelo de vehículo empleado, los neumáticos...- que permitieron estrechar el cerco sobre el ahora condenado.

El 16 de abril del 2003, los agentes lo siguieron desde su domicilio en Chapela hasta el barrio pontevedrés de Campolongo. Allí uno de los investigadores observó cómo procedía a cambiar la matrícula de su furgoneta por las de un turismo que, por aquel entonces, estaba abandonado en Salceda de Caselas.

Cambio de matrículas

Tras el trueque de placas, Benito se cambió de ropa colocándose una funda de trabajo azul. Ya de nuevo en su vehículo se dirigió hacia una obra que estaba en construcción.

En la Audiencia capitalina, el acusado reconoció haber introducido el vehículo marcha atrás en el recinto y los guardias civiles le vieron manipulando distintos objetos. Tras consumar el robo, el redondelano regreso a su casa, siendo detenido cuando estaba descargando el botín para introducirlo en un garaje.

Dentro de estas dependencias, los funcionarios del instituto armado se encontraron con un mercadillo compuesto por herramientas de toda índole y para toda clase de usos industriales. Todas ellas estaba colocadas a modo de exposición y entre las mismas no faltaban placas de inauguración de lugares públicos.

Con este arresto, la Guardia Civil esclareció una oleada de robos que habían tenido lugar en toda la geografía pontevedresa. Los robos se sucedieron por Pontevedra, Poio, Sanxenxo, Vigo, Ponte Caldelas, Mos, Tui... A modo de anécdota, una de las víctimas fue el concejal de Saneamiento e Obras de este último ayuntamiento.