«Soy una curranta y alguna gente prefiere vivir del paro»

Xulio Vázquez

VIGO

Tiene un centro de peluquería y belleza, pero no descarta el retorno «porque aquí se perjudica al pequeño empresario»

22 oct 2008 . Actualizado a las 11:46 h.

Es una inmigrante emprendedora. Nació en Irece (al norte del estado brasileño de Bahía). Pasó su juventud en San Pablo y fue a los 18 años cuando Glaucionete Rodrigues Rocha (41 años) decidió cruzar el charco para visitar Vigo como turista. Pertenece a una familia de cinco hermanos (tres son mujeres y uno de sus hermanos vive aquí con ella). «Fue una casualidad porque yo venía a pasear, pero conocí al padre de mi hijo y me fui quedando hasta ahora», explica con toda la naturalidad del mundo.

Dice que no llegó a casarse y que la relación amorosa se estropeó. «Es que me salió un gallego raro», afirma sonriendo. Desde entonces ya han pasado diez años, la misma edad que tiene su hijo, al que considera como «un vigués más». Pero también le ata a Vigo el negocio que ha montado. Se trata del centro de peluquería y estética Gaao Rocha (en el 135 de García Barbón).

Confiesa que ya le gustaba su profesión de pequeña. «Con diez años ya peinaba a mi madre y a las hermanas. Llevo 30 años con este oficio», afirma con orgullo. Antes de esta experiencia empresarial, había probado con otra peluquería en Pontevedra, pero no le salió como ella hubiese querido. «Era en sociedad y no me fue bien. Pero ahora me arriesgué yo sola y las cosas me van mucho mejor», señala. Tiene ocho empleadas y una buena cartera de clientas, muchas de ellas son compatriotas «porque estamos especializadas en tratar los pelos afro». «También vienen de otras nacionalidades. Diría que al 50%, entre inmigrantes y gente de aquí. La estética brasileña les gusta y me reclaman», aclara. «Trato siempre de marcar mi propio estilo», puntualiza.

Suele ir a desfiles a París y procura siempre estar al día con las tendencias. Se define como una currante. «Me lo curré como una negra, como lo que soy, honradamente», manifiesta. «Al principio, hasta había días que me quedaba a dormir aquí dentro para poder sacar el negocio adelante. Y sigo la pie del cañón desde las 8.30 a 20.30 horas, porque no cerramos al mediodía», añade.

Glaucionete se muestra muy crítica con las leyes laborales españolas. «Me clavan de impuestos hasta el alma. A los pequeños empresarios nos perjudican. Pero aun estoy más en desacuerdo con la política de empleo porque no encuentro quien me venga a trabajar. Algunos prefieren vivir del paro, mientras que hay gente de fuera que quiere venir, sin embargo, no me dejan contratarlos, aunque sea con todas las de la ley. Me estoy planteando el retorno», argumenta.

«Quiero a personas trabajadoras como yo. Se lo dije a alguna que está en el paro y prefiere seguir cobrando sin trabajar. Y después dicen que hay crisis», critica.