El dinero de la Ciudad del Mar acabó en los suelos de Roma

VIGO

Ante el parón del proyecto de Teis, el Estado desvió la inversión prevista a la Escuela Española de Arqueología en Italia

05 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando en mayo del 2005 Emilio Pérez Touriño prometió trasladar a Vigo la Consellería de Pesca, «porque es bueno para esta urbe y para Galicia» (díxit), el presidente se encontró con que nadie en esta ciudad aplaudió o secundó su propuesta. Su intención de reforzar la identidad pesquera de Vigo a base de cuerpo de la Administración, se reconvirtió en la propuesta sugerida desde la comunidad científica de crear en Vigo una gran unidad de investigación marina que concitase la unión de esfuerzos de instituciones como Investigaciones Marinas, Instituto Oceanográfico, Cetmar, Universidad, Anfaco y hasta la Agencia Europea de la Pesca.

La idea no solo gustó a Touriño, sino que se convirtió en uno de los proyectos estrella del presidente. Pero a pesar de ese empuje, la Ciudad del Mar transita desde finales del 2005 solo por la prensa y las memorias de proyectos futuros de la Xunta, sin que nadie sea capaz de decir desde el pasado mayo nada más que está próxima la firma del convenio con el que se pondrá en marcha el centro marino.

Tras conseguir implicar al Gobierno central en el proyecto, aprovechando el ánimo investigador de Zapatero, Zona Franca recordó su condición de brazo inversor del Ministerio de Economía para sacudirse el papel de gracioso financiador que había ido engordando con la misma compra de la ETEA, sin saber a qué la iba a destinar; la adquisición y conclusión de las obras del Museo del Mar, por no hablar de las palmeras (las visibles y las que no se sabe dónde están) del entorno de la Alameda. Con López Peña primero y con Teresa Pisano después, el consorcio reiteró que lo único que quiere saber de la Ciudad del Mar es cómo recuperar los 30 millones que pagó Pablo Egerique al Ministerio de Defensa por la antigua escuela militar.

El Ministerio de Educación y Ciencia, antes de su segregación, consignaba por su parte para este ejercicio 200.000 euros en los presupuestos del Estado para participar en la redacción del proyecto de la Ciudad del Mar y sobre todo costear el traslado de Investigaciones Marinas de Bouzas a Teis. Además, el Ejecutivo dejaba clara su intención en las cuentas de Solbes de seguir invirtiendo en el proyecto un millón de euros en el 2009 y 7,7 millones más en el 2010. Pero la previsión no pudo superar esa dimensión. La falta de celeridad en la Xunta a la hora de concretar el uso y reparto de suelo en la antigua ETEA hizo que los 200.000 euros nunca llegaran a Vigo, pese a constar su remite en las partidas del Ministerio. Los más de 33 millones de las antiguas pesetas encontraron rápido un agujero que tapar y evitar volver a las arcas del Estado. Y ante la incapacidad del Gobierno gallego de poner en marcha la Ciudad del Mar, Roma se convirtió en el mejor destino posible para absorber dicha financiación. La Escuela Española de Historia y Arqueología ubicada en el corazón de la capital Italiana recibió y gastó la primera aportación apartada para la Ciudad del Mar.

Los vestigios del pasado romano se estudian en un pequeño pero significativo porcentaje gracias a la lentitud y falta de consenso gallego, pero aún puede ser peor: Cádiz se ha ofrecido extraoficialmente ya a acoger la Ciudad del Mar. Los próceres gaditanos recuerdan que ellos tienen todo lo que ofrece Vigo, y además aseguran que se pondrían de acuerdo en un suspiro. Ellos ya han dado el paso. ¿Recuperará la Xunta el timón de su proyecto o también lo dejará escapar?