Llegó a trabajar hasta de albañil y ahora prepara su primera exposición en Vigo
01 oct 2008 . Actualizado a las 11:48 h.Fue alumno del famoso pintor venezolano Pascual Navarro Velázquez, quien había pasado mucho tiempo viviendo en Francia. Se trata del artista plástico Franklin Méndez Guerra (53 años). Nació en Caracas y, a los 13 años, comenzó sus estudios en la Escuela de Talleres Libres de Arte Torres de la Prensa. Después de ocho años de aprendizaje con su maestro, se integró en otros talleres de arte. Cursó grabado en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela. Se formó en restauración, dio clases de dibujo, pintura y cerámica. También estudió escultura en cerámica. Pero su mayor inquietud se centró en pintar cuadros. «En Venezuela viví de la pintura, pero aquí me cuesta», afirma.
Llegó a Vigo hace ocho años por cuestiones familiares. Resulta que se casó en la capital venezolana con una mujer que es descendiente de gallegos y a la abuela de su esposa le pudo la morriña. Ellos la acompañaron en el retorno para que pudiese cumplir su voluntad de morir en Vigo. Luego, decidieron quedarse definitivamente.
Franklin Méndez hizo algunas esculturas en su país natal y consiguió venderlas de inmediato. «También hice torno y ahora, en Galicia, me interesa lo que es la piedra, incluso estuve en el Taller de Artes y Oficios de Vigo, pero había pocas plazas y me dijeron que tenía que esperar», señala.
Por cuestión de otros trabajos, estuvo en Madrid, Cartagena y Murcia. Aquí llegó a trabajar en una fábrica de congelados, de albañil y en otros relacionados también con la construcción. Incluso de montador para una orquesta.
Entre artistas
Más que cotizado, Franklin prefiere decir que «en mi país era un pintor conocido. Además tuve la suerte de estar con artistas como Mateo Manaure y Alejandro Otero, dos pintores venezolanos que estuvieron muchos años en Europa y llevaron el abstraccionismo geométrico a Latinoamérica. Al estar con ellos, sobre todo con Pascual Navarro, yo tenía muchos privilegios», asegura. Se define como un pintor figurativo, aunque precisa que su estancia en España le condujo a estudiar el Paleolítico y el Neolítico, en su búsqueda dentro de la pintura figurativa, «pero llegando a lo informal», puntualiza.
De los artistas gallegos, dice que admira la obra de Laxeiro, Souto y Quesada, entre otros. «Jugando con esos artistas es como si lo hiciese con la naturaleza gallega. Es como un juego, un número y un orden», argumenta. Admite que su temática a la hora de pintar también estará influenciada por la naturaleza de Galicia. «Ya he pintado un cuadro con una paisaje gallego, como si se tratase de una carballeira», señala. Dice que también le interesa mucho lo autóctono y el mundo de los celtas. «Todavía no he pintado un hórreo, pero ya lo he dibujado», confiesa.
En su estudio trabaja en los últimos cuadros que prepara para su primera exposición personal y que inaugurará el día 8 de este mes de octubre en el hotel Junquera de Vigo. «Será algo de Venezuela y algo de Galicia», anticipa. Los colores más brillantes son de allá. Para algún cuadro de aquí, se inspiró en lugares como O Castro, Castrelos y A Guía. En total, serán 17 cuadros, bajo el título de Misturas .
Le gusta mucho utilizar la técnica de la pintura al pastel, aunque también emplea otras técnicas. Muestra una de sus obras venezolanas. Se trata de un hombre que porta un loro sobre su cabeza y lleva una botella en la mano.