Los empresarios temen una fractura social por la crisis económica local

La Voz

VIGO

05 sep 2008 . Actualizado a las 11:18 h.

La Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP) elevó ayer la importancia de la crisis económica en la provincia, y en concreto en Vigo, poniendo el acento en que algunos sectores van viento en popa, como es el caso del sector de construcción naval, en tanto que otros, por no decir casi la mayoría, caen estrepitosamente o poco a poco hacia la recesión. Así las cosas, la CEP insinuó por boca de su presidente, José Manuel Fernández Alvariño, que la crisis económica derivaría e medio plazo en una posible fractura social dado que trabajadores y empresas de unos sectores concretos están ganando dinero, en tanto que la mayoría espera la llegada del frenazo económico.

A juicio de la CEP, la crisis ya está ahí y atacará con más virulencia en los próximos meses, concretamente en varios de los principales pilares económicos de la ciudad, como pueden ser la pesca, el sector de transformación de productos del mar, la construcción, la automoción, el sector de servicios, con el comercio a la cabeza, así como el granito o la madera. Fernández Alvariño dijo que «para cerca del 90% de las empresas existen de forma clara graves dificultades; las empresas de la provincia han padecido los efectos de esta crisis, sobre todo en una fuerte caída de las ventas, derivada de una escasa demanda».

Los empresarios aseguraron que «por fin» el Gobierno ha reconocido la existencia de la crisis económica a todos los niveles y que los parámetros para el próximo semestre pueden ser todavía peores dada la tendencia del último año y medio. En este sentido, entre los factores limitativos de las compañías cabe destacar que es, precisamente, la debilidad de la demanda el factor que más se ha visto afectado a tenor de los resultados empresariales en el primer semestre del año en curso, con un 40% frente a una media histórica del 25%. Además, los inversores han manifestado las dificultades que tienen las empresas en el ámbito financiero y crediticio, debido a las condiciones que les imponen las entidades para renovar los préstamos o pedir otros.