Una argelina que practica el Ramadán y que tiene en proyecto dar clases de árabe
03 sep 2008 . Actualizado a las 11:40 h.Nació en Argel, conocida como «la blanca» y que en su día fue considerada como una de las ciudades árabes más románticas, aunque hoy día se ha convertido en el principal puerto del noroeste de África en el litoral mediterráneo. Se trata de la argelina Nacera Mahi (30 años). Llegó a Vigo hace ocho años con su esposo para celebrar su luna de miel, invitada por un hermano que vivía aquí, y se quedó. Incluso ya aumentó su familia con el nacimiento de dos hijos (una niña de 7 años y un bebé de 9 meses).
Dice que el puerto vigués le recuerda mucho al de Argel y «me mantiene viva la imagen de mi ciudad». Además ha sabido aplicar un viejo proverbio árabe: «Cuando pases más de cuarenta días en un lugar, deberás sentirlo como propio». Ella así siente a Vigo.
Estudió gestión económica en su país y se dedicó a impartir clases en campañas de alfabetización, hasta que se casó y se vino a vivir aquí. Su marido trabaja en una empresa de serigrafía.
Mahi asegura que le fue muy fácil integrarse y solo tiene elogios para los gallegos. «Nunca me he sentido discriminada, ni he sufrido racismo, ni me miraron con malas caras. La verdad es que no cambiaría Galicia por ninguna otra tierra», afirma esbozando una sonrisa.
Sin embargo, deja traslucir un brillo especial en sus ojos cuando se le menciona su ciudad. «Argel es una ciudad muy bonita. Tiene las cuatro estaciones del año y hoy día se encuentra en una buena situación económica. Mis familiares me dicen que este verano acudieron a visitarla muchos turistas», argumenta.
Pero sigue viendo grandes similitudes entre ambas ciudades. «A la semana de estar aquí ya me di cuenta de que me iba a acostumbrar muy bien y mi marido igual. Quizá la diferencia es que el agua de las playas es más fría en el Atlántico y, evidentemente, las cuestiones culturales», explica.
Empleos
Ha dado clases particulares de árabe. Trabajó de comercial y también como traductora para una empresa de barcos, que tenía un proyecto con Marruecos. Además del árabe, domina el idioma francés y el español. «Cuando llegué aquí no hablaba ni entendía palabra alguna de castellano, pero el hecho de conocer el francés me facilitó mucho las cosas para el aprendizaje de este nuevo idioma», aclara. Otro factor positivo es su sociabilidad «porque me gusta relacionarme con la gente, saber cosas de la cultura de Vigo y de Galicia, y asistir a sus divertidas fiestas».
Considera que el árabe es más complicado para aprenderlo. «Se utilizan mucho más las consonantes que las vocales. Y nosotros siempre empezamos las frases con un verbo, luego el sujeto y el complemento directo. Lo mismo al hacer el análisis de una frase. Además una sola palabra puede tener muchos significados», señala.
Mahi dice que para entenderse mejor hay que saber distinguir entre árabes, musulmanes y moros. «Para nosotros es muy importante juzgar a las personas por lo que hacen y no por el aspecto externo. Calificar a una mujer por el simple hecho de que lleve un velo es un comportamiento de lo más racista. Porque es un símbolo de su fe, como es la cruz para un cristiano», explica. Confiesa que ella nunca lo ha llevado, aunque no descarta esa posibilidad en un futuro «como una opción libre que tengo». «Quizá si estuviese en mi país lo llevaría encantada de la vida. Pero, si no lo haces, tampoco dejas de ser musulmán. Sin embargo, en Arabia Saudí lo utilizan el 90% de las mujeres», añade.
Como buena musulmana esta cumpliendo con el Ramadán, que se ha iniciado precisamente el 1 de septiembre, coincidiendo con el noveno mes lunar. «Ayunamos cada día desde que nace el sol hasta que se pone durante todo el mes y hacemos nuestras oraciones. Solo efectuamos una comida al día, a la hora de la cena». Asimismo, indica que también practican la abstinencia sexual. Tampoco pueden hacer la más velada crítica hacia alguien porque se lo prohíbe el Corán.
Nacera Mahi tiene en proyecto impartir clases a hijos de árabes y también a los españoles que quieran aprender el árabe. Lo está gestionando con el Concello y con la Asociación de Inmigrantes. Ya cuenta con más de cien alumnos interesados.