Varios promotores han llevado ya sus proyectos a Medio Ambiente para entrever si tendrán el visto bueno de la Xunta
24 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Mañana Vigo amanecerá por fin con Plan General. El contador de nuevos habitantes, el de los 100.000 vigueses más que dibujaron los autores del texto urbanístico, se pondrá a cero y con él también el de la caja registradora donde quedarán consignadas todas las inversiones en infraestructuras ligadas al Plan y la riqueza en general que la bonanza soñada por los redactores de la nueva ordenación municipal intuyeron que nacerá desde el momento en que mañana rompa el sol. Túneles, rondas, nuevas calles, Ciudad del Deporte, de la Justicia, nuevo hospital... todo estará más cerca, pero con un pero. Y es que por si no se recuerda todo, o casi todo, dependerá ahora del movimiento de cabeza del conselleiro de Medio Ambiente.
Visto bueno
El departamento de Manuel, Pachi, Vázquez condicionó su visto bueno al texto a que el desarrollo de los planes sectoriales, parciales y especiales se sometan al control y aprobación de su Consellería. Es decir, que Vázquez, o quien le sustituya si las elecciones o el presidente de la Xunta determina otro nombre, deberá decidir si por ejemplo el proyecto de plaza de España es ambientalmente dañino para el entorno, encaja en las características de la zona o debe someterse a una reformulación.
Lo mismo pasará con Beiramar, con Gran Vía, con Guixar, con otras muchas zonas emblemáticas en las que el paisaje, las vistas o el equilibrio ambiental puede verse alterado de una manera definitiva. Y pese a la pérdida de autonomía municipal, quizás si se hubiese realizado ese tipo de trámite con el Piricoto ahora no habría ni familias angustiadas, ni vecinos acumulando años de litigios, ni la amenaza de la piqueta o la bancarrota para el Concello. Porque la sentencia que pesa sobre la muralla habitada de Castrelos se fundamenta en su impacto sobre un paisaje en el que se había pensado y ordenado legalmente en un principio que solo sería alterado por viviendas unifamiliares, no por un edificio cerrado y sin parangón en la zona en el momento que se construyó y que fue autorizado por arte de birlibirloque.
Y aunque el derecho a veto de Medio Ambiente tiende a ser olvidado en el Concello, algunos promotores lo tienen muy presente.
Eso es lo que se desprende de las visitas que desde Vigo están haciendo a las direcciones generales de Calidade Ambiental y de Desenvolvemento Sostible en San Caetano empresarios que están detrás de algunas de las más relevantes iniciativas urbanísticas que a partir de mañana tendrán derecho a plantear acogiéndose al nuevo Plan General que hoy al fin entrará en vigor después de siete años.
Consultas veraniegas
Consultas con el proyecto bajo el brazo se han sucedido incluso este verano, primero buscando asesoramiento y de paso para ver con qué cara se reciben alguna de las ideas que cambiarán el perfil de la ciudad. Quita aquí, pon allí, no tapes eso... recomendaciones y sugerencias que se van soltando ya para que no se atasquen algunos proyectos en el quehacer burocrático autonómico, porque cada proyecto aún va a tener que peregrinar: primero licencia municipal; luego comunicación de de intenciones a la Consellería, después informe de sostenibilidad ambiental del proyecto, sometimiento a información pública durante dos meses, remisión de toda la documentación y alegaciones a la Xunta, y a partir de ahí decisión final.
Seis o siete meses no se los quita nadie, así que preparen las cámaras y saquen imágenes para el recuerdo sin prisa pero sin pausa, que los caballos de plaza de España ya están empezando a trotar.