«Fotografié a Gorbachov para una revista cuando aún no era presidente»

Xulio Vázquez

VIGO

Un mujer polifacética que lleva 13 años cantando como mezzosoprano en la Coral Casablanca, habla perfectamente el castellano y el ruso y se dedica a los negocios

04 jun 2008 . Actualizado a las 12:03 h.

Del centenar de voces que participarán el próximo viernes con la Coral Casablanca, una de ellas tiene acento búlgaro, pero seguro que nadie se lo va a notar en la actuación que tienen programada con motivo del 26 Memorial Camilo Veiga (20.30 horas, en la sala de conciertos Caixanova). Se trata de Marina Alexey Lapteva, una mezzosoprano de prestigio. Lleva trece años cantando con esta celebre coral del Círculo Mercantil que es la más antigua de Vigo, y cuatro años más desde que se había afincado con su familia en la ciudad.

Heredó ese don de su madre, que fue cantante clásica durante 34 años hasta que se retiró. Estuvo en el Coro Capela Svetoslav Obretenov de Sofía. Hoy día vive con ella en Vigo. Su padre era ingeniero industrial. «No me permitió que empezase muy temprano a cantar para que no se me estropease la voz», señala.

Otra de sus facetas fue la de fotoperiodista, que ejerció en una revista de Bulgaria. «Era de temas políticos y se llamaba Amistad bulgarosoviética. Fue en el año 1986 y llegué a fotografiar a Mijail Gorbachov, junto con otros políticos del Este», indica. Precisamente, unos años después se convirtió en el presidente más joven de la Unión Soviética e introdujo una serie de reformas en la estructura económica, conocidas como Perestroika. Alexey también recuerda que por aquellos años solían hacer exposiciones de fotografía para conmemorar algunas celebraciones políticas, como la Revolución Soviética.

Su marido es ingeniero de Minas y ese fue el motivo de que antes de recalar en Vigo, estuviese unos seis años en La Habana (Cuba), donde aprendió el castellano. Retornó a Bulgaria. Se fue a Madrid, debido al nuevo trabajo de su marido y, a finales de 1991, se instaló aquí porque su esposo trabaja para una empresa de canteras de O Porriño. Seguirá la saga de ingenieros porque uno de sus hijos optó por esta carrera en la especialidad de Minas y el otro por la rama de las Telecomunicaciones.

Asegura que no ha extrañado a su país «porque Bulgaria se parece mucho a Galicia, incluso en el carácter de su gente y también tiene el mismo verde y un clima idéntico». «Además yo soy de donde estoy», afirma con cierta rotundidad. No opina lo mismo en el aspecto gastronómico. Dice que son mejores los tomates y las verduras de su país, pero que allí no tienen marisco porque el mar Negro no es como la ría de Vigo, aunque en lo que a carnes se refiere considera que andan a la par.

Una mujer polifacética que también puede dar clases de ruso o dedicarse al mundo de los negocios, como viene haciendo desde hace un par de meses. Colabora con Bulgaria en el empleo de los fondos europeos destinados a la construcción y negocia la contratación de algunas empresas españolas.