Los alrededores del Concello siguen esperando su turno

La Voz

VIGO

La Herrería fue en tiempo un barrio conocido por docenas de locales donde se ejercía la prostitución. Los escasos seis que hoy subsisten no permiten imaginar su pasado florecimiento y mucho menos el estado ruinoso o mal conservado de muchas de sus edificaciones. Lo mismo ocurre con otras calles de la parte superior del Casco Vello, algo que puede apreciarse claramente desde la torre del Concello. La excepción son unas pocas viviendas rehabilitadas, algunas por iniciativa privada. De las públicas, sigue siendo un misterio por qué las diez casas para jóvenes construidas por la Xunta hace más de una década siguen sin ocuparse.