El Día das Letras Galegas tiene este año un sentido especial en el municipio de Nigrán. Xosé María Álvarez Blázquez fue un intelectual muy vinculado a este Ayuntamiento y sus descubrimientos como arqueólogo han ayudado a comprender el esplendor comercial que vivió el puerto de Panxón durante la época romana, entre otros hallazgos.
La gran relación que el ilustre escritor mantuvo con Nigrán ha hecho que la concejalía de Cultura haya organizado una semana cultural dedicada a su figura. Además pondrán su nombre a una calle muy cerca de donde a mediados del siglo pasado inauguró una de las primeras tellerías de Nigrán.
La avenida es una de las de reciente apertura en el Sau 4, que parte de la carretera PO-325 y finaliza en la calle Canido. La placa ha sido diseñada por Berta Álvarez, hija del escritor
Todas las actividades se desarrollarán en el salón de actos del cámping Playa América, donde se conserva la enorme chimenea de 30 metros de altura que testimonian la visión empresarial que también tuvo en Nigrán el escritor homenajeado.
La propuesta de acuerdo para dedicarle una calle será debatida y aprobada durante el pleno ordinario convocado para mañana miércoles. El texto de la propuesta que firma el concejal de Cultura, Xosé Lois Gutiérrez Soto, destaca la importancia que tuvo para Nigrán esta personalidad literaria.
Altar
La mayor aportación de Álvarez a la arqueología en este municipio fue el estudio de la época romana en Panxón. Fue el encargado de estudiar un altar romano hallado en 1958. La pieza está dedicada al dios romano Mercurio y acentúa la importancia de Panxón en los circuitos comerciales de esa época.
A ello hay que sumar el mosaico del castro de Panxón, donde aparece representado un mújel y varios mejillones, una noticia del hallazgo que se debe a Álvarez Blázquez.
Como articulista, destaca en el libro Nigrán, perla de la costa mágica , una colaboración de la que el Ayuntamiento realizará más de un millar de copias para entregarlas durante los actos. «Si tivésemos que sintetizar en poucas palabras a fasquía paisaxística das terras de Nigrán, valería dicir que se brindan á nosa ollada como un anfiteatro graduado en amarelos, verdes e grises, de cara ao escenario azulcambiante do mar», decía Álvarez Blázquez.