Más de 1.600 escolares vigueses sufren acoso pero solo 15 presentan denuncia

VIGO

Cinco de cada cien colegiales de los centros de Primaria y Secundaria de Vigo son víctimas del acoso escolar o bulling pero solo una ínfima parte de los casos aflora y llega a la comisaría como una denuncia.

En Vigo hay 34.600 alumnos en guarderías, colegios e institutos. El 4,8% de los estudiantes gallegos sufre abusos, lo que supone que 1.660 escolares vigueses serían víctimas del bulling. Casi nadie denuncia porque los responsables de los colegios, cuando descubren un caso, prefieren castigar al culpable que avisar a la policía. Los propios padres consideran que «son los rifirrafes de siempre entre niños, solo que ahora hay mayor sensibilización».

Esto explica que menos del 1% de los casos salgan a la luz. El Servicio de Atención a la Familia (SAF) de la comisaría de Vigo tramita cada mes una denuncia por bulling y quince al año. «La mayoría de los chavales que cometen acoso ni siquiera tienen conciencia de ello y las víctimas o tampoco lo saben o aguantan estos comportamientos porque piensan que es lo normal», explicó ayer el inspector jefe del SAF, Juan Bautista Fernández San Miguel. Este impartió la conferencia Acoso Escolar en la trigésima edición de la Jornada formativa para las directivas y los miembros de las Asociacións de Nais e Pais (Anpas).

El experto policial señala que los menores investigados por acosar a sus compañeros tenían entre 12 y 17 años. Los agentes interrogaron a los implicados y a los testigos y remitieron un informe a la Fiscalía de Menores para que tomase medidas. Si los agresores son reincidentes, es posible que deban ingresar en un centro especial.

Las denuncias, salvo casos con lesiones muy graves, suelen venir de personas ajenas a las víctimas. A veces, un agente oye comentarios e indaga. Otras, un vecino observa por la ventana a un grupo de niños que le da una paliza a otro en el patio del colegio y alerta al SAF. En general, el número de denuncias en Vigo permanece estable.

Perder el miedo

Los directores de los centros suelen ser reacios a denunciar. Lo habitual es que los educadores intenten convencer a la policía de que «xa o arreglamos nós», una solución criticada por los expertos en psicopatología.

El principal lema de esta jornada es «Perder el miedo a denunciar», no solo por parte de la víctima sino también de la denominada mayoría silenciosa, esos compañeros que ven y callan.