Las administraciones públicas españolas han invertido en los astilleros de la ría en torno a 110 millones de euros en distintas unidades desde el año 2001 hasta 2007, a los que se suman ahora dos nuevos contratos de 20,8 millones para construir un buque de cooperación en materia pesquera (Armón Vigo), de casi 80 metros de eslora, y dos nuevos oceanográficos de 46 metros de eslora (M. Cíes), por 34 millones. Los buques oceanográficos y los remolcadores originados por el Plan Galicia han sido los principales responsables del grueso de estas inversiones. Salvamento Marítimo, la Xunta, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el Ministerio de Agricultura y Pesca son los clientes de los astilleros privados de Vigo.
En este sentido, la escuela flotante que construye Armón Vigo será el complemento perfecto para la flota española de naves de investigación que ya cooperan con terceros países. Así las cosas, gracias al doble contrato de M. Cíes, la flota investigadora estará compuesta en el año 2012 por 18 unidades de distintos portes, desde los 14,3 metros del Lura , con base en el Instituto Español de Oceanografía (IEO) de A Coruña, hasta los 82 metros de eslora del Hespérides , con base en Cartagena (Murcia) y que es el único navío español capaz de adentrarse sin problemas en las aguas de la Antártida gracias a su especial diseño con proa acorazada.
Buenas perspectivas
Esta cifra futura de buques -en la actualidad, la lista se compone de 13 barcos operativos- se basa en el programa de nuevas construcciones ya concluidas en Vigo por parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC, Sarmiento de Gamboa ), además de las dos nuevas embarcaciones para la secretaría general de Pesca, el Emma Bardán , de 30 metros de eslora, y el Miguel Oliver , que tiene una eslora de 70 metros.
Las actuales nuevas perspectivas de los astilleros vigueses en general ya se centran en contratos para más allá del año 2013. La cartera de pedidos actual de buques de acero es de casi 75 unidades, con un valor global de unos 2.400 millones de euros, con multicontratos en el segmento de ferris medianos, quimiqueros y de buques para la detección de bolsas de petróleo y gas bajo el lecho marino (llamados sísmicos). El naval se encuentra en este momento en la mejor fase de los últimos 30 años.