El mexicano José Antonio Vicuña aún no sabe si alguien le devolverá algún día los mil euros que pagó en el 2006 por viajar hasta Vigo con la quebrada Air Madrid
25 mar 2008 . Actualizado a las 11:11 h.Iba a viajar, pero no viajó. También iba a cobrar, pero tampoco cobró. Y no sabe si lo hará. La historia del mexicano José Antonio Vicuña es la historia de una quiebra. Y la de 300.000 personas que a finales del 2006 se gastaron los ahorros para subirse a aviones que nunca despegaron. «Nos dejaron tirados en el aeropuerto sin darnos ninguna explicación. Yo tenía dinero para volver a mi casa sin problema, pero allí en el aeropuerto había muchos españoles que iban a coger un vuelo de vuelta y ya se habían gastado todo. Estaban allí tirados en el suelo, sin saber nada, porque no explicaban nada. Y seguimos igual», resume Vicuña, que vivió la quiebra desde la terminal mexicana de Toluca, a la que había llegado tras cruzar el país desde Veracruz.
Se dirigía a España. Y a Vigo y Ribadavia, donde tiene sobrinos, familiares y amigos. «Me había gastado unos 16.000 pesos, que son algo más de mil euros. Y supuestamente tengo derecho a que se me reintegre el 100% y a que se me paguen los gastos de desplazamiento generados», aclara este profesor universitario que, desde entonces, no ha cejado en su empeño de cobrar lo que es suyo. «Quise reclamarle a la compañía, pero las oficinas desaparecieron del país. Luego denuncié el caso en los tribunales en México, como mucha otra gente, pero al final nos dijeron que no había nada que hacer allí. Así que denuncié en España, pero no me han dicho nada», se lamentaba ayer, el último día de sus vacaciones en Vigo.
Mañana estará en Madrid, donde tratará de averiguar qué fue de su denuncia. Y de su dinero. «La gente me dice que estoy loco por seguir peleando, pero lo que quiero es que en el juzgado me digan qué pasa con mis derechos. Y si al final consigo el dinero, pues mejor. Con los alrededor de 2.300 euros que me tendrán que dar entre el billete y las indemnizaciones me dará para venir por Galicia un par de veces», apunta con buen humor, dispuesto a invertir los euros que salgan de su cruzada en alguna posesión en Ribadavia o en Vigo. «Cada año vengo al menos una vez. Me gustaría comprar algo en Ribadavia», añade, horas antes de coger un vuelo para pelear en Madrid con la administración concursal de Air Madrid, que ya ha anunciado que no prevé pagar a nadie antes del año 2009. «Yo no me cansaré de pelear», insiste optimista, mientras relata que esta vez al menos se lleva recuerdos de Galicia. «Es mejor que en el anterior viaje, que compré recuerdos en el aeropuerto de Toluca, cuando me dejaron tirado», bromea.