Antonio López ya ejerce como entrenador del Celta. En sus manos está aclarar el oscuro destino del equipo esta temporada. La misión es casi imposible pero el técnico andaluz pretende, sin darle la espalda a la cruda realidad, convencer a todo el mundo, y especialmente a los jugadores, de que mientras haya posibilidades hay que luchar por ellas.
El de Pozoblanco quiere hacer borrón y cuenta nueva, arrancar de cero, filosofía que resume en una frase significativa: «El pasado son recuerdos y el futuro sueños». Antonio López muestra fe en el objetivo, aunque no deja de ser realista: «No nos vamos a engañar. La situación es complicada y difícil. Será la competición la que nos diga a donde podemos llegar», indicó. Es consciente de que solo vale empezar a ganar partido tras partido.
El nuevo encargado de dirigir al Celta en el terreno de juego asegura que asume al cargo como una etapa más dentro de su prolongada trayectoria, como una obligación en la que tiene que mostrar su profesionalidad de la misma forma que si siguiese siendo el segundo entrenador: «Llevo casi treinta años entrenando y esta es una actividad más».
Dice que aceptó el cargo porque «se han dado las circunstancias y el club siempre ha sido honesto hacia mí, por eso no lo dudé», indicó. Sobre una supuesta cláusula que le impedía coger las riendas el equipo cuando Stoichkov era el entrenador, López negó la existencia de la misma: «Yo en su momento lo único que le dije al club es que no venía para hacerme cargo de la plantilla debido a mis negocios, que me obligaban a estar alejado de la vorágine que supone ser primer entrenador».
No aclaró si esas circunstancias han cambiado pero sí mencionó que una de las claves para haber aceptado el puesto es que conoce «perfectamente a la plantilla, el trabajo que se ha hecho desde principio de temporada y sé lo que le podemos sacar», manifestó el cordobés.
Precisamente en el aspecto anímico de los jugadores es donde cree que hay que trabajar con urgencia y prioridad: «Vienen de perder contra el colista y lógicamente están afectados, pero son profesionales y hay que hacerles ver que para sacar esto adelante tienen que darlo todo».
Por eso en la primera sesión de entrenamiento que ha dirigido como primer técnico, ayer por la tarde en las instalaciones de A Madroa, la ha hecho de forma «más relajada para que se recuperen mentalmente y asuman todos los cambios». Será desde hoy, día que hay prevista una doble sesión, cuando «empecemos a trabajar los conceptos que quiero desarrollar».
Cambiar matices
Antonio López anuncia que no hará una revolución en el terreno de juego, pero que sí cambiará algunas cosas que cree necesarias. «Tengo una idea del juego que hay que darle al equipo. Yo voy a respetar el trabajo que han hecho los demás, pero realizaré ajustes en algunas cosas, cambiaré algunos matices que creo convenientes», indicó sin pararse a dar detalles concretos de cuales son las ideas que quiere aplicar para mejorar la imagen que ha venido dando el Celta en los últimos tiempos.
Lo que tiene claro Antonio López es que una de las cosas que hay que solucionar son los problemas defensivos que está teniendo el equipo a lo largo de toda la temporada.
Sobre su futuro, Antonio López no se plantea si seguirá siendo el máximo responsable del equipo la próxima temporada: «Yo estoy aquí para trabajar y cumplir mi contrato, soy trabajador del club».