Hasta 500 euros se puede ahorrar cada año una familia viguesa si traslada su residencia oficial de la ciudad a alguno de los concellos con los impuestos más bajos del área metropolitana. La culpa la tienen tasas como las del agua, la basura, el saneamiento, o los vehículos. Lo comprobó La Voz en una comparativa de los principales impuestos locales, que retrata a Vigo como la localidad de mayor presión fiscal del área metropolitana. Y con diferencia: mientras una familia media viguesa se deja cada año casi 800 euros en impuestos, en los hogares de O Porriño apenas pagan de media 370 euros por año, una carga fiscal baja que se convierte en abusiva si se compara con la de Soutomaior, donde las familias abonan de media 280 euros por año.
El sablazo al bolsillo empieza con el impuesto de bienes inmuebles, que fija un tipo que casi duplica el de Concellos es lo que rige el mínimo permitido, como ocurre en Crecente, en Fornelos o incluso en O Porriño. La sangría continúa con el impuesto de vehículos, que en Vigo y Nigrán es hasta cuarenta euros por coche más caro que en localidades como Pazos de Borbén o Covelo. Y lo mismo sucede con la tasa de recogida de basuras: los 80 euros anuales que clavan en Vigo contrastan con los 48 de A Cañiza o lo 40 de Fornelo, donde ni siquiera pagan agua. Como para mudarse.