Aquello de que los pacientes de municipios dependientes de Povisa se censan en otros concellos para huir del hospital privado no es más que una leyenda urbana. A la luz de las cifras, más bien ocurre lo contrario, porque en localidades como Cangas, Moaña o Nigrán, cuyos habitantes están asignados directamente al hospital con las listas de espera más largas y desesperantes de Galicia, hay más tarjetas sanitarias que vecinos censados en el Concello.
El mismo efecto se observa en otras localidades de gran tamaño que son referencia para su entorno. Como O Porriño, donde hay 1.500 pacientes del que no son siquiera vecinos. O en A Guarda, cuyo dispositivo sanitario capta pacientes de puntos cercanos como O Rosal, Oia o Tomiño.
Pueblos fantasma
La situación es radicalmente opuesta en otros municipios del área, que a diario se convierten en pueblos fantasma. Lo confirman algunos vigueses que tienen su residencia oficial en puntos como Covelo, Soutomaior o Pazos, que aseguran que en algunas parroquias más de la mitad de la población censada vive realmente en Vigo. Así se entiende que en Gondomar haya 13.000 personas en el censo y solo 10.000 tengan médico en la localidad. O que sanidad atienda en Soutomaior a casi 1.800 personas menos de las que registradas en el Concello.
«Eso se debe a que mucha gente trabaja o vive a diario en Vigo y prefiere tener el médico en la ciudad», argumentan en la dirección de atención primaria del área viguesa, en la que atienden a 581.000 personas de todo el área. Y eso son 11.000 más de las que están censadas, lo que indica que hay habitantes de otros puntos de Galicia que hacen vida en Vigo sin darse de alta en el Concello.