Mientras el marisco se desploma y el pescado cae en picado, la carne mantiene los precios de hace un mes. Aunque hay productos que incluso salen más caros. Como el pollo, que en unas semanas se ha encarecido un 30%. «El presupuesto está para pollo», apuntaba lacónico uno de los carniceros de Traviesas, que ayer vendía la ternera al mismo precio que unas horas antes de Nochebuena.
Y lo mismo sucedía en los puestos más próximos, en los que el final de la Navidad apenas ha supuesto cambios. «Si acaso, la gente compra menos aún», se lamentaba otro carnicero de Traviesas, después de matizar que algunos productos sí que han bajado. «El cordero vale bastante menos», subrayaba. Y los precios le daban la razón: la pieza que en Nochebuena salía por 16 euros ayer salía por 13 euros.
En cambio, otro clásico de la Navidad, como es el cochinillo, sigue costando por kilo los mismos cinco euros que hace un mes. E idéntica evolución experimenta el conejo, que no levanta cabeza en el mercado ni con el impulso que trataron de darle desde el Gobierno central: en noviembre costaba 6,3 por kilo, en diciembre salía por 6,3, y ayer cotizaba, como no, a 6,3 euros.