En recuerdo de un médico que cultivo las letras gallegas

J. L.

VIGO CIUDAD

10 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El 25 de octubre de 1980, el pueblo de Vigo rendía homenaje al muy querido médico Darío Álvarez Blázquez. Aquel día se inauguraba una placa, realizada por Piñeiro, en el mismo edificio de la calle Marqués de Valladares, donde Darío Álvarez mantuvo abierta su clínica. En este mismo lugar, falleció el popular doctor, instantes antes de la entrada en la consulta del primer paciente del día. Había ocurrido en 1979.

Pertenecía a una familia que por varias generaciones se había vinculado a la intelectualidad galleguista.

El año próximo, la Real Academia Galega dedicará el Día das Letras Galegas a su hermano Xosé María Álvarez Blázquez, escritor, editor y, en su día, cronista oficial de la ciudad de Vigo.

Darío Álvarez Blázquez nació en Tui, la misma ciudad donde fue fusilado en 1936 su padre, también profesional de la sanidad. Hombre cultivado, era correspondiente de la Real Academia Galega y escribió, entre otros, el celebrado ensayo «Francisco Sánchez, el escéptico». También pertenecía, entre otras instituciones, a la Academia de Medicina de Sevilla. Otro hermano de Darío, Álvaro, recientemente fallecido, había creado la famosa Serigrafía gallega.