Los olores de la depuradora obligan a emigrar a los vecinos

VIGO

El Concello realoja en hoteles a una treintena de afectados por la planta de Coruxo

07 nov 2007 . Actualizado a las 11:23 h.

Una treintena larga de vecinos de la depuradora durmió anoche en dos hoteles de la ciudad para evitar los malos olores que genera la instalación ubicada en la desembocadura del Lagares, en la parroquia de Coruxo. Los realojos comenzaron en la noche del lunes, cuando 16 personas fueron trasladadas a cargo del Concello al hotel Samil; el proceso continuó ayer con otra docena enviada al hotel Hesperia, aunque a primera hora de la noche se preveía que la cifra en este último establecimiento fuera mayor.

El motivo de esta crisis medioambiental es la existencia de una grieta en la pared de uno de los vasos del reactor que oxigena los fangos, según la terminología empleada por el alcalde, el socialista Abel Caballero. Ante el riesgo que supone el Concello contactó de inmediato con una empresa de ingeniería aunque no dio a conocer públicamente la incidencia. Sin embargo, los trabajos para solucionar este problema obligaron a vaciar los fangos del reactor, con lo que los olores inundaron los alrededores de la instalación.

Caballero prometió en la mañana de ayer la mayor celeridad para devolver la normalidad a la planta, que incluso en esas circunstancias no tiene capacidad para tratar todas las aguas residuales que genera la ciudad. Precisamente por este motivo está en fase de estudio la construcción de una nueva, en el mismo emplazamiento pero con mucha mayor capacidad, financiada por la Unión Europea.

La voluntad municipal de ayudar a los afectados, vecinos que padecen los malos olores por el simple de hecho de que se les colocó la instalación junto a sus casas, chocó por la tarde con la realidad presupuestaria. La concejala de Medio Ambiente, Chus Lago, se reunió con los afectados para comunicarles la marcha atrás en el realojo desde hoy al considerar que estaban desapareciendo los malos olores.

Su tesis es que si vuelven habrá de nuevo realojo, pero los vecinos alegan que su vida no puede estar pendiente de las decisiones municipales.