26 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.
El afán recaudatorio de la Administración, en ocasiones, no tiene medida y se pasa de frenada. Lo pueden atestiguar los ambulancieros que no saben si deben evitar las multas de tráfico o las de los familiares de los enfermos que trasladan al hospital y se pueden morir por no ir rápido. El sin sentido es de los que hacen época.